Barcelona tiene una gran ventaja que puede ser, en parte, una gran desventaja: “Barcelona tiene vocación mediterránea y una gran singularidad cultural que fomenta, entre otras, la realización de muchos actos festivos y lúdicos en la vía pública para asociaciones y entidades insertadas en el territorio que agrupan y suponen una gran concentración ciudadana”. Así se expone en un informe municipal de la gerencia de Medio Ambiente y Servicios Urbanos-Ecología Urbana. En otras palabras: el texto elogia el perfil abierto y festivo de la cultura mediterránea. Pero ese perfil también tiene su lado oscuro: en ocasiones, puede causar disturbios a una parte de la población.

La anterior descripción forma parte de las bases de licitación de una adjudicación sobre la limitación de los ruidos en actos festivos realizados al aire libre. Lo que pretende el Ayuntamiento es instalar limitadores acústicos y controlar los niveles sonoros emitidos en las actividades organizadas por el consistorio en todo el espacio público de la ciudad, con especial atención a los ruidos emitidos durante la noche, con motivo de conciertos o fiestas populares.

330 ACTOS CONTROLADOS

Para el control de los decibelios, ha firmado un contrato con la empresa Axioma Consultors Acústics por un monto de 132.756 euros durante los próximos tres meses (finaliza el 31 de diciembre de 2020), cantidad que puede doblarse hasta los 264.924 euros, al prever la adjudicación una prórroga de otros tres meses. Los responsables municipales calculan que el control de ruidos se aplicará en un total de 330 actos municipales, Esta tarea depende del departamento de Calidad Ambiental.

El informe admite que la realización de este tipo de actos “suponen un impacto acústico sobre su entorno. Para reducirlo, el Plan para la Reducción de la contaminación Acústica 2010-2020 establece las siguientes acciones: Control y seguimiento de la incorporación de criterios acústicos en la planificación de actividades al aire libre; potenciar el servicio de apoyo técnico y asesoramiento a los distritos; y mejorar la gestión de los limitadores acústicos”.

LAS FIESTAS POR BARRIOS

De hecho, hace tiempo que la Administración local trabaja para intentar que las actividades que se realicen al aire libre y que disponen de sistemas de música o de sonido amplificado se instale un limitador acústico, pero hasta ahora no ha acabado de funcionar el control. Prueba de ello son las quejas de vecinos o de asociaciones de vecinos cuando hay conciertos masivos o actos que provocan aglomeraciones de ciudadanos. Lo que intenta el consistorio con este contrato es “limitar al máximo la emisión y controlar el impacto acústico que llega a las viviendas más próximas y susceptibles de generar molestia”.

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, en la fiesta de los Tres Tombs de 2019 / EFE ALBERTO ESTÉVEZ
Ada Colau, en la fiesta de los Tres Tombs de 2019 / EFE

Por barrios, los más perjudicados son Ciutat Vella (donde se controlarán 51 actos hasta final de año) y Gràcia, donde se prevén 50 actos en la calle. A estos dos distritos les siguen Sant Martí (40 actos, teniendo en cuenta que cuenta con la zona Fòrum, donde se celebran muchos conciertos) y, a distancia, Eixample (32), Sant Andreu (29), Horta-Guinardó (27), Sants-Montjuïc (26), Sarrià-Sant Gervasi (23), Les Corts (17) y Nou Barris (9). También el Instituto de Cultura de Barcelona (Icub) realizará por su cuenta otros 26 actos durante las Fiestas de la Mercè cuya emisión de ruidos será controlada.

PLENA DISPONIBILIDAD

Para controlar el ruido ambiental, el Ayuntamiento exige que a primeros de año cada distrito y el Icub realicen una “previsión anual” de los escenarios que tengan previstos para facilitar la organización del servicio. Cada servicio comporta que tenga que haber un limitador en cada acto, así como el control ‘in situ’ de cada acontecimiento, con un coche debidamente rotulado. La disponibilidad de la empresa ha de ser de los 365 días al año, ya que puede haber fiestas que se realicen en días señalados, como Navidad, Fin de Año, Semana Santa o en determinadas fechas festivas.

Para el control, se dispondrá de 13 limitadores, 4 sonómetros, 4 calibradores, dos ordenadores portátiles, 2 displays para visualizar los valores en continuo y dos limitadores especiales. Todo el material deberá estar disponible al mismo tiempo, especialmente en el caso de que las fiestas o actos se distribuyan en la misma fecha por toda la ciudad. El contrato exige que la empresa disponga de 6 personas que han de tener titulaciones bien de ingeniero especializado, grado en ingeniería de sistemas audiovisuales o asimilable o máster en Acústica Arquitectónica y Mediambiental.

Todas las empresas, orquestas o grupos encargados de amenizar los actos tienen la obligación de someterse a los controles de Axioma, que llevarán una identificación especial proporcionada por el Ayuntamiento. Los técnicos pueden dar instrucciones en el momento a los organizadores para paliar los efectos del ruido si éste sobrepasa ciertos límites.

 

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