El Ayuntamiento de Barcelona, una de las instituciones económicamente más saneadas de España, ha cerrado el ejercicio de 2020 con una diferencia entre gastos e ingresos de 49,2 millones de euros, a falta de contabilizar el déficit que registren las empresas municipales.

LIQUIDACIÓN DEL PRESUPUESTO

El concejal de Presupuestos, Jordi Martí, que ha presentado la liquidación del presupuesto, ha asegurado este jueves que "la salud económico financiera del Ayuntamiento de Barcelona sigue igual", porque este déficit se ha financiado con los remanentes, la suma de superávits de años anteriores, con lo que "ni se ha incrementado la deuda ni ha habido cosas extrañas".

El ahorro bruto, diferencia entre ingresos y gasto corriente, ha caído y ha sido del 10,3% del presupuesto, con una inversión final de 268,5 millones de euros.

DÉFICIT DE 50 MILLONES

Martí ha dicho que el déficit de 49,2 millones es una cifra menor de la prevista inicialmente debido al mayor volumen de ingresos como la entrada a finales de año de recursos provenientes de la Generalitat y del impuesto de plusvalías.

EJECUCIÓN PRESUPUESTARIA

También ha contribuido la "mayor inejecución" que otros años, aunque los porcentajes de ejecución, por encima del 96%, "aún están por encima de la mayoría de ayuntamientos y autonomías en un año normal".

En concreto, la ejecución presupuestaria se cierra con un 96% en los capítulos 2 y 4 –gastos en bienes corrientes y servicios y transferencias corrientes– y un 96,5% de los capítulos 6 y 7 –inversiones reales y transferencias de capitales–.

DEUDA

La deuda se ha mantenido por debajo del 75% de los ingresos corrientes que marca la Ley de Haciendas Locales, se foja en el 30,73% y se cierra con una deuda de 800 millones de euros, mientras que el pago a proveedores baja a 22,8 días de media, por debajo de los 30 días.

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