El Ayuntamiento incrementará considerablemente el número de carreteras cuya velocidad máxima de circulación será 30 kilómetros por hora. En tan solo dos años, el gobierno liderado por Ada Colau añadirá 212 kilómetros de calles con esta nueva limitación, lo que conducirá a la capital catalana a contar con un 75% de vías con este carácter.

Así, Barcelona alcanzará los 1.351 kilómetros de calles en las que se deberá transitar a una velocidad igual o inferior a esta limitación.

DOBLE FASE

Esta implementación se llevará a cabo en una fase doble, según la cual las actuaciones se iniciarán sobre las calles de la red secundaria que tienen más de un carril de circulación, para continuar con las que componen la red básica.

Para asegurar el cumplimiento de la nueva velocidad máxima se utilizarán elementos como radares, pasos de peatones elevados, cojines berlineses y señalizaciones, entre otros.

Para justificar estas medidas, el Ayuntamiento alega que la implantación supondrá una reducción de la siniestralidad, así como de la gravedad de los accidentes que se puedan producir en la ciudad.

CORTES DE TRÁFICO

Tal y como la alcaldesa anunció este jueves, el Ayuntamiento realizará cortes de tráfico en transitadas vías barcelonesas con el objetivo de pacificarlas, favoreciendo así a los viandantes.

El proyecto, bautizado por el consistorio como Obrim Carrers, comportará interrupciones en las calles Aragó, Sants, Via Laietana y Gran de Gràcia, entre otras, durante el primer fin de semana de cada mes.

FEBRERO, PUNTO DE PARTIDA

Tanto la ampliación de las “zonas 30” como los cortes de determinadas vías se iniciarán el próximo mes de febrero, unos planes que podrían complicar, aún más, la circulación del tráfico rodado en la ciudad.

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