Barcelona es una ciudad cara. Ésta, al menos, es la percepción de sus habitantes. Nueve de cada 10 barceloneses opina que la capital catalana es muy onerosa, según el tercer Barómetro de Centre d'Estudis Sociològics para Metrópoli Abierta.

La sensación de que Barcelona es una ciudad cara es casi unánime. El 53,5% de sus ciudadanos opina que es muy cara y el 37,4% afirma que lo es bastante. El 7,2% aboga por un término medio y sólo el 0,6% dice que es barata.

EL PRECIO DE LA VIVIENDA

La percepción de los barceloneses no presenta diferencias remarcables por segmentos. Por distritos, no obstante, la sensación de que Barcelona es muy cara es especialmente significativa en Sant Martí (63,3%), Sarrià-Sant Gervasi (58,3%) y Nou Barris (58,3%). En Sants-Montjuïc (48,3%) y en Horta-Guinardó(41,7%), las cifras son más llevaderas.

Los vecinos de Barcelona consideran que el elevado precio de la vivienda, motivado en parte por la especulación inmobiliaria, es uno de los principales responsables del elevado coste de vida en la Ciudad Condal.

El turismo (34,8%) y la vivienda (30,5%) son los dos aspectos más señalados por los barceloneses para justificar su percepción de que viven en una ciudad muy cara. Las otras causas apuntadas son los impuestos (12,3%), el nivel de vida (11,7%), la alta demanda de Barcelona (9,3%) y el precio del transporte (6,6%).

CIUDAD "EN TENSIÓN"

En el tercer Barómetro, los ciudadanos lamentan que Barcelona es una ciudad “en tensión” cuando se les requiere que describan la situación actual de la capital catalana en una sola palabra. Esta expresión es utilizada por el 17,1% de sus habitantes. Otras palabras muy utilizadas son “desagradable” (16,6%), “neutra” (13,8%), “agradable” (13,5%) y “en decadencia” (13,3%).

 

Los habitantes de Barcelona también están muy molestos con la grúa municipal. El 61,2% opina que su finalidad es básicamente recaudatoria, en detrimento de la ordenación del tráfico. Por franjas de edad, el sector más crítico es el comprendido entre los 35 y los 54 años. La grúa es un quebradero de cabeza muy importante para quienes aparcan sus vehículos en la calle.

NOTABLE AL SUMINISTRO DEL AGUA

Los barceloneses, de forma mayoritaria, también expresan su rechazo a los procesos de remunicipalización diseñados por Ada Colau y su gobierno municipal. El suministro del agua, público-privado, es puntuado con un 7,1 de media. El sondeo se realizó antes de que trascendiera de que Eloi Badia, concejal de Presidencia, Agua y Energía, conduce un vehículo fabricado en 1994 que es altamente contaminante.

El conflicto del taxi también se ha convertido en uno de los grandes temas de la ciudad. El 63,8% considera que la huelga de enero ha dañado la imagen de los taxistas, respaldados por la gente mayor de 65 años. Quienes han utilizado alguna plataforma de VTC, en cambio, se oponen a las medidas restrictivas contra Uber y Cabify.

PROMESAS INCUMPLIDAS EN VIVIENDA

Un problema con mucho más recorrido es el de la vivienda. Colau prometió 4.000 pisos sociales y apenas ha construido una tercera parte. El 61,5% de los ciudadanos considera que Colau ha sido muy o bastante permisiva con el movimiento okupa. 

El turismo, en cambio ya no es percibido como un problema real. Sólo el 13,9% de los habitantes de Barcelona tiene una percepción negativa. Los índices más elevados de rechazo se produce en Ciutat Vella y en algunas zonas del Eixample, sobre todo las más próximas a la Sagrada Familia.

Desde mediados de 2018, el gran problema de Barcelona es la inseguridad. Esa, al menos, es la percepción del 60,6% de los barceloneses, que cada día soportan más de 500 delitos en su ciudad. En febrero de 2018, el porcentaje era únicamente del 18,2%, pero la proliferación de los narcopisos y el incremento de hurtos y robos ha tenido un impacto muy negativo en la capital catalana.

LA SUCIEDAD DE LAS CALLES

Los barceloneses también se quejan de la suciedad de sus calles, sobre todo cuando les preguntan por el principal problema de su barrio. A dos meses y medio de las elecciones municipales, el 64,3% de los barceloneses desconfía de la capacidad de su alcaldesa para resolver los grandes problemas de Barcelona.

Los resultados de esta encuesta de Centre d'Estudis Sociològics sobre el clima de satisfacción y descontento de los barceloneses se han obtenido tras realizar 600 entrevistas a hombres y mujeres de 18 o más años empadronados en Barcelona, con derecho a voto en las elecciones municipales de 2019. El nivel de confianza para los resultados es del 95,5%. El trabajo de campo mediante entrevistas se realizó entre el 4 y el 11 de febrero de 2019.