Antonio Balmón (Barcelona, 1960) es el alcalde de Cornellà desde 2004. El líder del PSC obtuvo 14 de los 25 regidores en las elecciones municipales del pasado 26 de mayo y sus colaboradores dicen de él que es una persona “dura, exigente y muy sensible, que pisa mucho la ciudad”. Balmón también es el vicepresidente ejecutivo del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), entidad que preside Ada Colau y con la que discrepa en algunos asuntos como la gestión del agua y su modelo para combatir la contaminación. El pasado jueves, el primer edil de Cornellà habló de sus proyectos e inquietudes con Metrópoli Abierta.

En 1987 entra en el Ayuntamiento de Cornellà y desde 2004 lo lidera. ¿Cuáles son las principales diferencias entre la ciudad de entonces y la actual?

El primer cambio es la presencia de diferentes espacios humanos y convivencias diversas. Ahora Cornellà es mucho más transversal, intergeneracional y ha sufrido una gran transformación física, económica y social. La sociedad de finales del siglo XX es muy distinta a la del primer cuarto del siglo XXI. Hemos adaptado la ciudad a todos los cambios, como ha sucedido en las grandes conurbaciones urbanas con personas procedentes de otros países. Hay dificultades, problemas de convivencia y nuevas relaciones sociales provocadas por la actual cultura digital.

¿José Montilla lideró el primer gran cambio en Cornellà?

Sí. Montilla, en 1985, comenzó a tomar decisiones importantes como ampliar la base económica de Cornellà para afrontar todas las necesidades de la ciudad. Faltaban recursos económicos que no podían llegar desde la fiscalidad, sino de nuestra riqueza como territorio.

¿De qué está más satisfecho en 15 años de mandato?

Nunca estoy satisfecho. Es un adjetivo que no me gusta. Lo más importante es cómo hemos combatido la crisis económica. Lo hemos hecho con un tratamiento paliativo porque nosotros no podemos dar respuestas más estables. La convivencia dual entre el crecimiento de la ciudad y las consecuencias de la crisis económicas lo hemos resuelto bien.

¿Qué asignatura pendiente le queda?

Estoy decepcionado con el comportamiento de una minoría de la ciudadanía que ensucia y maltrata el espacio público de la ciudad y nos obliga a hacer un gasto muy importante. Este dinero lo podríamos destinar a finalidades más importantes.

¿Se refiere a problemas de inseguridad?

No. No hablo de inseguridad, sino de civismo, de algunos propietarios, de los dueños de perros que ensucian las aceras, de la gente que no tira la basura a los contenedores o no recicla bien. Hay personas que hacen un mal uso del espacio público y me preocupa. Es una asignatura pendiente que será muy difícil de aprobar. Por muchas sanciones que se impongan, siempre habrá una minoría que se saltará las normas.

¿Se han hecho campañas de sensibilización y políticas educativas para reducir estos problemas de convivencia?

A una persona adulta no hay que educarla. Sabe perfectamente qué está haciendo. La persona que es guarra, es guarra. No tiene que ir a la escuela. Si tiene que volver a la escuela será por otro motivo.

¿Cuáles son las prioridades en este mandato?

Reforzar el proceso de transformación y naturalización de la ciudad. Cornellà, en estos momentos, tiene un proyecto de ciudad verde reconocido a nivel europeo, reconocido por personas y expertos que han venido a auditar nuestras políticas. Queremos espacios verdes sin agredir al coche. Hablamos de reubicación. En la movilidad de los años 80 y 90 solo se pensaba en el coche, en las avenidas, las calles y las aceras. Esta mentalidad ha cambiado. Sin ser agresivos, hemos de apostar por espacios más amables y controlables para la ciudad. Queremos garantizar el funcionamiento de la ciudad desde el punto de visa lúdico, cultural, social y deportivo desde las 9.00 horas hasta las 21:00 horas.

¿El Espanyol es un problema o una bendición para Cornellà?

Fue una oportunidad que aprovechamos. Las sombras deportivas y económicas que proyectaba el Espanyol eran importantes. Es evidente que el estadio tiene un impacto en un barrio que no estaba habituado a una presencia masiva de personas, pero con los años hemos reducido la mayoría de los problemas. También los de movilidad. La presencia del Espanyol, además, activó un nuevo centro de actividad económica, que es el Splau, aunque está en El Prat (tocando a Cornellà). También permitió una serie de políticas de reurbanización que se financiaron con esta operación.

"Queremos espacios verdes sin agredir al coche"

Hace una semanas se registraron graves incidentes en las inmediaciones del campo, con peleas entre ultras del Athletic y del Espanyol.

Lamentablemente, son incidentes que pasan puntualmente. Ese mismo día, también hubo agresiones en Valencia. El comportamiento de una minoría destroza la imagen de la afición del Espanyol, el sentido del deporte. Me disgustan y preocupan estos incidentes, pero los hemos ido erradicando.

¿El actual será su último mandato?

No lo sé. Ni lo tengo yo decidido ni la gente que debe darme su apoyo. No es una decisión individual.

Antoni Balmón escucha las preguntas para Metrópoli Abierta / LENA PRIETO
Antonio Balmón se ajusta las gafas durante la entrevista concedida a Metrópoli Abierta / LENA PRIETO

¿Qué papel ha de jugar Cornellà en el Área Metropolitana de Barcelona?

El rol que ha interpretado siempre. Cornellà debe aprovechar todas las infraestructuras y aportar nuestro conocimiento de las políticas comunitarias y urbanas del siglo XXI.

Los grandes retos del Área Metropolitana de Barcelona son…

Fundamentalmente tenemos dos retos. En primer lugar, desde las administraciones públicas hemos de garantizar la accesibilidad de la gente a una vivienda digna. Con la ayuda de la iniciativa privada, tenemos que construir vivienda, pero debemos hacerlo con una nueva mirada. Necesitamos gobiernos estables en Madrid y en Cataluña para abordar una política de vivienda eficaz con calma y garantías. En segundo lugar está la movilidad, tan importante como la educación y la sociedad, porque tiene una gran repercusión en la economía de las personas del área metropolitana, donde los salarios que se pagan no son para tirar cohetes. Debemos garantizar una red de transporte público más amplia y con una frecuencia mayor. Vamos hacia una movilidad alternativa, con sistemas diferentes al actual.

¿Barcelona y las poblaciones del cinturón industrial tienen una mentalidad metropolitana?

Hay dos realidades que no son incompatibles. Por una parte están los ciudadanos, que se identifican con su barrio y su ciudad, aunque su vida es metropolitana, con sus interdependencias. No podemos imponer ninguna barrera física ni límites administrativos. Por otro lado está la realidad institucional del Área Metropolitana de Barcelona. Durante muchos años se pidió el reconocimiento de esta realidad, pero desgraciadamente no fue posible durante el primer tripartito (liderado por Pasqual Maragall), aunque parezca inverosímil. Fue en la etapa presidida por Montilla cuando se impulsó y se construyó esta nueva área metropolitana. No está consolidada y debemos hacerlo. Es muy difícil ampliarla, sobredimensionarla, con nuevas políticas sociales y de movilidad. Sin presupuestos, no se pueden hacer más cosas en la vida.

"La movilidad tiene una gran repercusión en la economía de las personas"

¿Los partidos independentistas han sido un freno al reconocimiento del área metropolitana?

Esta ley se aprobó por unanimidad y se construyó con el señor Trias en la alcaldía de Barcelona. En 2011.

¿Qué papel debe jugar el Área Metropolitana de Barcelona?

El Área Metropolitana de Barcelona tiene que ser un contrapoder, un lobby de presión, al margen de la gestión que nos encomienda la ley. Si dejara de funcionar, no saldría agua del grifo, no habría transporte público y no funcionarían el mantenimiento de los litorales, de las montañas y de los parques. Las ciudades quedarían paradas.

El PSC es el partido mayoritario, pero el AMB lo preside Colau. ¿Tiene mucho poder la alcaldesa de Barcelona?

El PSC no tiene la mayoría absoluta, pero ningún municipio se puede imponer a otro. La prioridad del Área Metropolitana de Barcelona pasa por construir políticas de consensos. Es difícil de entender, de interiorizar, pero es lo que debemos proteger. El AMB es un espacio de consenso de políticas comunes de 36 municipios. La otra alternativa es Madrid. Si el alcalde de El Prat quisiera ser una sucursal de Barajas, como pasa en Madrid, perfecto, pero el alcalde de Cornellà quiere seguir siendo el alcalde de Cornellà, con toda la autonomía y unas políticas consensuadas.

Antoni Balmón resta atento a las preguntas de Metrópoli Abierta / LENA PRIETO
Balmón, alcalde de Cornellà, explica su visión del Área Metropolitana de Barcelona / LENA PRIETO

Colau intentó remunicipalizar el servicio del agua, pero una sentencia del Tribunal Supremo avala el actual modelo de gestión público-privada de Agbar.

El Área Metropolitana de Barcelona ha ganado una sentencia que yo impulsé con mucha más gente. Mi posición es evidente. Promovimos una solución para buscar una respuesta a la gestión del agua. 

¿Eloi Badia, vicepresidente del AMB e ideólogo de los procesos de remunicipalización en Barcelona, es un buen gestor?

No tengo una opinión. Es una persona que forma parte de un gobierno que yo coordino.