Mientras más de 3.320 niños se han quedado sin las ayudas al deporte en este curso, el Ayuntamiento que preside Ada Colau riega convenientemente con centenares de miles de euros otras asociaciones de elite de la ciudad de Barcelona. Los recortes cercenaban las ayudas extradeportivas para jóvenes de entre 6 y 17 años, destinadas a actividades homologadas por el propio consistorio. Estas ayudas se conceden a través del Instituto Barcelona Esports.

El máximo importe de la ayuda individual es de sólo 324€, aunque la mayoría de esas becas es de una cuantía inferior. Ello implicaría un desembolso para el consistorio de alrededor de un millón de euros. En noviembre pasado, los afectados recibieron un escueto mensaje de los servicios del Ayuntamiento en el que sólo se les informaba que “la subvención” del joven en cuestión estaba denegada “por falta de presupuesto”.

Pero la verdad es que esa carencia afecta sólo a las familias de renta baja, que son las que tradicionalmente solicitan estas ayudas. Para las grandes corporaciones, no ha habido problema alguno. La Fundació del Reial Club de Polo de Barcelona, por ejemplo, una de las instituciones de la elite catalana, recibió una subvención de 125.000€ destinados al concurso de Saltos Internacionales CSIO de Barcelona, celebrado el pasado mes de octubre. El año anterior, el Club de Polo había recibido para este evento 130.000 euros, pero también se embolsó 24.500 por otro evento internacional.

En realidad, ésta es una cita que congrega a la crema y nata de la hípica mundial. En su última edición, contó con seis de los 10 mejores jinetes del mundo. Participaron 18 selecciones nacionales, con premios que superaron los 2 millones de euros, las pruebas fueron retransmitidas por 150 canales y por las instalaciones del club pasaron más 40.000 visitantes. En las instalaciones se instaló durante los tres días de competición un gran village de 20.000 metros cuadrados con 125 expositores, con atracciones, restaurantes y áreas lúdicas. Una reserva de mesa VIP en el evento vale 6.000€, que sube al doble si la categoría es Vip Premium y a 40.000€ por una Corporate Vip Lounge. El club también ha tenido otras pequeñas ayudas por distintos eventos, al margen de la elitista prueba de saltos.

PREMIO PARA LOS AMIGOS

No es la única prioridad de Colau. La asociación Iridia, integrada por amigos del equipo de gobierno municipal es otra de las beneficiadas por las ayudas. O sea: que, según los responsables municipales, se merece más atención que los jóvenes con pocos recursos. Por que ya no es que Iridia obtenga encargos o contratos adjudicados de manera directa: también recibe subvenciones nada despreciables. Una de ellas, de 20.000€, fue destinada al desarrollo del proyecto Saidavi.

Este proyecto es el Servicio de Atención y Denuncia ante Situaciones de Violencia Institucional. En realidad, es la aportación de la alcaldesa Ada Colau (y especialmente de su concejal Jaume Asens) al procés: Iridia y un puñado de organizaciones muy conectadas con ella son la tropa de choque para “denunciar” la “represión del estado español” contra los independentistas y, especialmente, tras el fallido referéndum del 1 de octubre de 2017. Iridia fue una de las plataformas que elaboró un informe (en buena medida confeccionado con rumores y con notorias faltas de rigurosidad) sobre la actuación policial en el referéndum. Dicho informe fue entregado luego por los responsables municipales al Parlamento europeo para denunciar al Estado español por represivo y antidemocrático. Curiosamente, poco antes del referéndum, la asociación recibió otra subvención de 20.000 euros con el mismo objeto.

Aprovechando el impulso de Saidavi, Iridia reparte en los foros soberanistas un teléfono de contacto antes de las manifestaciones independentistas para que cualquier manifestante se ponga en contacto con ellos en el caso de que vea una agresión policial. Con ello, el independentismo se dota de un escudo jurídico para denunciar a las fuerzas del orden, lo que puede provocar el riesgo de justificar la tensión en las calles. Esta asociación percibió también en 2018  otros 4.200 euros para un proyecto de “estereotipos de género en el ámbito judicial”.

A falta de conocer las subvenciones otorgadas en el segundo semestre del 2018 (aunque los datos son trimestrales, el Ayuntamiento no ha facilitado todavía los de los dos últimos trimestres del año pasado), no dejan de llamar la atención algunas de las particularidades de las ayudas directas que realiza el consistorio a pesar de los recortes acometidos en los últimos meses.

LA EMPRESA QUE DOBLÓ SU AYUDA

El Grupo de Periodistas Ramon Barnils recibió, a pesar de esos recortes, 15.000€ para “el fomento del derecho de información de la ciudadanía” (el año anterior, esta asociación sólo había recibido de subvención 1.300 euros). La Asociación Cultural Casa Orlandai, por ejemplo, mantuvo sus 222.000€ de subvención.

La Fundació Catalunya Europa de la familia Maragall, por ejemplo, también obtuvo 55.000 euros de subvención el año pasado, aunque el año anterior su dotación había sido de 60.000 euros. Algunas asociaciones deportivas de barrios barceloneses también recibieron subvenciones directas del Ayuntamiento.

La cooperativa L’Olivera, una empresa vitivinícola de Vallbona i les Monges, dedicada a la elaboración de vinos y aceites, recibió, por su parte, una subvención de 220.508€. Curiosamente, a finales de 2017 había recibido sólo 118.375 euros, por lo que casi dobló, el ejercicio pasado, la dotación. También la cooperativa Biciclot recibió de fondos municipales otros 150.000€ por el proyecto Can Picó y las obras de rehabilitación de su sede. En 2017, la subvención había ascendido a 450.000 euros, destinados precisamente a esas obras de rehabilitación en la sede de la calle Pere IV. También había recibido otros 40.000 euros por el proyecto Conexió feina, la bici com a motor de canvi, así como varios miles de euros más por distintas actividades. Lo curioso del caso es que la sede fue inaugurada el 26 de noviembre de 2017 (con una generosa presencia de altos cargos del Ayuntamiento) y varios meses después, el consistorio concedió una subvención precisamente para esas obras que ya estaban hechas.