La decisión de prescindir de Gerardo Pisarello en las próximas elecciones municipales la tenía tomada Ada Colau hace tiempo. El que fue su mano derecha en los primeros meses de mandato ha ido, con el paso del tiempo, generando demasiados problemas en el Ayuntamiento.

Su actitud y sus constantes enfrentamientos con los líderes de la oposición, sus desplantes y su pasotismo en momentos importantes le han generado muchos problemas, también dentro de su propio grupo municipal. Por ello, la alcaldesa ha decidido prescindir de él para la próxima campaña electoral y ha optado por incluirle en la lista para las elecciones europeas.

Estos son los siete pecados capitales que el primer teniente de alcalde ha cometido a lo largo de la legislatura.

DESPLANTE INAPROPIADO

Gerardo Pisarello debía ser el representante municipal en una cita con el máximo responsable del Mobile World Congres, John Hoffman, en la que se iba a celebrar que el congreso, mundialmente reconocido y con 'muchas novias', iba a continuar en la ciudad. Sin embargo, Pisarello, que había confirmado su asistencia y que debía entregar un premio a Hoffman, optó por no aparecer, sin dar explicaciones. Envió a la cena de gala, organizada por Amics del Passeig de Gràcia para homenajear a Hoffman, al comisionado de Promoción Económica, Empresa e Innovación, Lluís Gómez. Si acudieron a la cita Raimond Blasi (PDeCAT), Carina Mejías (Ciutadans), Montserrat Ballarín (PSC) y Javier Mulleras (PP).

FALTA DE RESPETO

Sonados han sido a lo largo de la legislatura sus desplantes a miembros de los partidos de oposición. Los más sonados han sido con Carina Mejías. Y entre ellos destaca el que tuvo lugar en una Comisión de Economía, que preside la regidora de Ciutadans.

Como ya había sucedido en anteriores ocasiones, cuando a Pisarello le tocó intervenir para contestar a un concejal de la oposición, estaba totalmente distraído. Así que se quedó en blanco y sin contestar, lo que provocó, por reiteración, la ira de la presidenta.

Mejías le reprochó su actitud irrespetuosa y acabaron a gritos. La presidenta le reprochó "su comportamiento vergonzoso e intolerable, su falta de interés, de respeto y de educación". Pisarello le contestó que gritaba "como una maestra de escuela autoritaria", respuesta que Mejías consideró "machista". La presidenta de la comisión optó entonces por abandonar la sala.

PASOTISMO

A Pisarello también se le ha acusado de pasotismo y de escasa capacidad de trabajo. Y los miembros de la Comisiòn de Economìa lo saben bien. Acude a las citas sin papeles, si apuntes ni documentación y se pasa la mayor parte del tiempo mirando el móvil.

Y eso le ocurrió cuando la concejala del PDeACT Sonia Recasens le estaba interpelando. Ni corto ni perezoso, Pisarello se puso a hablar con un compañero de mesa. Recasens optó entonces por pedirle atención, y como no hubo respuesta, por detener su discurso.

Carina Mejìas, presidenta de la comisión, pidió a Pisarello que atendiera a la concejal del PDeCAT, a lo que este, ni corto ni perezoso, respondió: "Siga, siga, que yo estoy haciendo otras cosas, hable tranquilamente". Y ante los reproches de la presidenta, siguió consultado su móvil.

VIAJE A SUDAMÉRICA

Gerardo Pisarello aprovechó las vacaciones de agosto para hacer un viaje a Uruguay y Argentina, parte del cual lo hizo pasar como viaje de trabajo y pasó 'el recibo' a las cuentas públicas. En el viaje le acompañó su familia, con la que estuvo de vacaciones en su país natal. La oposición lo criticó con dureza.

En Uruguay, llevó a cabo varias reuniones protocolarias, entre otros con el expresidente José Mujica, y firmó un convenio, mientras que en Argentina solo tuvo reuniones protocolarias, casi todas sin relación con sus cargos en el consistorio.

La oposición le acusó de haber pagado sus vacaciones con el dinero de los contribuyentes y de haber aprovecha una mínima agenda para hacer pasar parte del viaje como de trabajo.

SOLO ANTE EL PELIGRO

Muy sintomático del futuro de Pisarello fue cuando la alcaldesa le dejó sólo ante el peligro. Fue en un pleno extraordinario convocado por la oposición para conocer la realidad de los recortes que iba a llevar a cabo el consistorio. Ante las presiones de la oposición, que acabó aprobando la intervención de las cuentas, las respuestas de Pisarello fue poco claras, y Ada Colau optó por ponerse de perfil para no recibir.

Además, la oposición reprobó la mala gestión del Gobierno municipal en materia de inversiones y le acusaron de haber llevado los números rojos al consistorio, de haber dilapidado los beneficios de años anteriores o de haber errados en las previsiones de ingresos. Cada crítica cayó como una losa sobre la credibilidad de Pisarello ante Colau, ya muy tocada con anterioridad.

FALTA DE PRESUPUESTOS

Además, Pisarello es el responsable del área de Área de Economía y Trabajo y, como tal, encargado de llevar adelante los presupuestos del Ayuntamiento. Sin embargo, ni el año pasado ni este ha sido capaz de elaborar unos presupuestos que permitan a algún grupo de la oposición darles el visto bueno, lo que ha colocado las cuentas municipales en una situación muy delicada.

Y, aunque desde el consistorio se insiste una y otra vez en acusar a la Generalitat y el Gobierno central, lo cierto es que las cuentas no logran aprobarse, aunque las de este año acabaron colándose por la puerta de atrás.

NI SABE NI QUIERE NEGOCIAR

Si de algo se ha criticado a Pisarello tanto desde filas enemigas como desde las amigas ha sido su incapacidad para negociar con la oposición.

Los líderes de los partidos de la oposición le acusan de prepotencia, rayana a la chulería, cuando se trata de negociar. Además, de que es imposible avanzar en cualquier negociación en la que él está inmerso ya que es un experto "en hablar mucho y no hacer nada", de que aburre a sus interlocutores como discursos infructuosos mientras bebe mate, para no lograr que se avance ni un solo paso en la negociación.

También le acusan de tener tics autoritarios en los plenarios, malos modos con la oposición e intervenciones ácidas, que muchas veces rozan la ofensa y el desprecio, lo que le ha granjeado una muy mala reputación y una larga lista de enemigos.

A todos estos 'pecados capitales' podrían unirse otros. Como el encontronazo que tuvo con el concejal de PDeCAT, Raimond Blasi, al que acusó de " racista y clasista" en un arranque de ira tras el rechazo de la oposición a aprobar la multiconsulta y el tranvía por la Diagonal; o como cuando cargó con Jaume Collboni por hacer públicos los recortes del Ayuntamiento, etc. Toda una retahíla de salidas de tono que, al final, solo han llevado a su salida definitiva del consistorio.