La Junta Electoral ha instado al Ayuntamiento de Barcelona para que, durante la próxima campaña electoral, no ilumine las principales fuentes públicas de la ciudad con luces amarillas, tal y como ha venido haciendo hasta ahora.

La decisión ha estado motivada por el recurso presentado por el PP en el que pedía la paralización de esa iniciativa considerado que se vulneraba el principio de imparcialidad de la institución ya que el color amarillo se ha convertido en un símbolo para pedir la liberación de los exconsellers de la Generalitat y de los líderes de ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, encarelados.

La decisión de la Junta establece que debe “estimar la petición del representante del partido popular y prohibir al Ayuntamiento de Barcelona la iluminación en color amarillo de las fachadas de los edificios municipales y también de fuentes públicas en color amarillo durante el periodo electoral”.

El auto está motivado porque el organismo controlador considera que el color amarillo se ha convertido en símbolo para una de las partes que se presentan a las próximas elecciones autonómicas y ni el Ayuntamiento ni otras instituciones públicas pueden posicionarse ya que su obligación legal es mantener la neutralidad.

Entre las fuentes que se han iluminado por este motivo están, entre otros, las Fuentes de Montjuïc, las Fonts Bessones de la plaza Catalunya, las fuentes del paseo de Gràcia o la de la plaza Karl Marx.

El Ayuntamiento tiene la posibilidad de presentar un recurso a dicha resolución en un plazo de 24 horas.

El acuerdo para iluminar las fuentes y las fachadas de los edificios públicos se adoptó hace unos días en el pleno del Ayuntamiento tras una propuesta de PDeCAT que fue apoyada por Barcelona en Comú y ERC, mientras que la CUP se abstuvo y PSOE, Ciutadans y PP se posicionaron en contral

BRONCA PARLAMENTARIA

Precisamente la decisión de la Junta Electoral de prohibir que los miembros de las mesas electorales luzcan el lazo amarillo durante la jornada electoral del 21 de diciembre fue una de las causas de la tremenda bronca que se vivió en el congreso cuando el diputado de ERC Joan Tardà llamò “fascistas” a los diputados del PSOE por haberse aliando con PP y Ciudadanos para instar a dicha prohibición. Posteriormente, el diputado ha pedido, vía Twitter, perdón por usar ese calificativo.

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