El próximo 15 de junio es la fecha en la que se debe constituir el nuevo Ayuntamiento de Barcelona. Con tres semanas por delante, y con unos resultados tan ajustados, nada ni nadie puede afirmar con total rotundidad que Ernest Maragall será el próximo alcalde. El líder de ERC y Ada Colau han obtenido los mismos concejales, apenas les separan 5.000 votos, y la eterna pregunta que se plantean el resto de formaciones es quién de los dos, Maragall o Colau, es el menos malo para dirigir el consistorio los próximos cuatro años. 

El líder de ERC parte como favorito, pues puede salir elegido automáticamente en segunda vuelta si ningún candidato obtiene mayoría absoluta en la primera. Para ello, uno de los actores claves es el PSC, por el que pivotan los pactos más plausibles.

REPARTO DEL AMB Y DIPUTACIÓ

Según ha podido saber Metrópoli Abierta, socialistas y republicanos podrían llegar a un acuerdo para que la alcaldía quedara en manos de ERC a cambio de una serie de concesiones que trascienden del panorama estricamente barcelonés. 

En juego está el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y la Diputación de Barcelona, que podría repartirse entre ambas formaciones. Republicanos y socialistas también dependen de sí mismos en otras localidades catalanes y diputaciones, por lo que el posible acuerdo se enmarca en múltiples esferas de poder. 

AISLAR A JXCAT

Los dos partidos han sido los grandes ganadores de las últimas contiendas electorales. Bajo este contexto, PSC y ERC tienen la capacidad suficiente para aislar a Junts per Catalunya, que queda descolgado de cualquier negociación en todos los niveles. Fuentes próximas señalan que tanto socialistas como republicanos tienen mucho que ganar si llegan a un clima de entendimiento durante los próximos cuatro años.

En Barcelona, este clima se concretaría con pactos específicos a los que se podrían unir otros partidos, dejando gobernar cómodamente a Ernest Maragall. El primer gesto llegaría con una abstención del PSC en segunda vuelta, aunque bastaría con dinamitar los acuerdos que pretenden pasar por encima de ERC. Todo ello sujeto al entendimiento entre Ferraz y los republicanos durante la legislatura de Pedro Sánchez, señalan las mismas fuentes. 

MOVIMIENTOS DE VALLS

A la citada posibilidad de gobernar Barcelona se unen otras. A falta de más de dos semanas para la investidura hay muchas puertas abiertas, incluso algunas propuestas plantean quitar la alcaldía a Maragall. Este lunes, el historiador Joaquim Coll, que ha apoyado a la candidatura de Valls, ha desvelado que en el entorno de Barcelona en Comú circula la idea de hacer alcalde al sociólogo Joan Subirats, número 2 de la lista de Colau, con los votos del PSC y de la plataforma Valls en primera votación del pleno de investidura del 15 de junio. La posibilidad encaja aritméticamente y supondría el sacrificio político de Colau, que podría dejar el Ayuntamiento. La propuesta podría pasar por avalar un gobierno de PSC y comuns de 18 regidores, pero que contaría con el aval de Valls en la investidura -para sumar la mayoría absoluta de 21 en el pleno- para evitar un alcalde independentista. 

POSIBLE RUPTURA DE VALLS

La alternativa al gobierno de Maragall puesta sobre la mesa, avalada al menos de cara a la galería por el secretario general del PSC, Miquel Iceta, coincide con la posibildad de que Valls rompa con Ciudadanos si el partido naranja pacta con Vox en el Ayuntamiento de Madrid. De concretarse esta situación habría que ver qué repercusión tiene la decisión en el grupo municipal Barcelona pel Canvi-Ciutadans, que logró en las elecciones del domingo 6 concejales, y si éste se dividiría en dos. Del total de representantes municipales de la plataforma del político galo, tres son de Ciudadanos -Mariluz GuilarteMarilén Barceló y Paco Sierra-, y los otros tres son el propio Valls y dos personas de su máxima confianza, Celestino Corbacho y Eva Parera. Aunque Valls se quede solo con tres regidores sería suficiente para sumar 21 concejales en la investidura para elegir otro alcalde que no fuera Maragall.

Distintas fuentes municipales recuerdan que en el pleno de investidura, Maragall puede salir elegido alcalde en la primera votación, pero para ello necesita obtener el respaldo de la mayoría absoluta del pleno -21 concejales-, algo que se antoja muy difícil porque ni con el apoyo de Colau lo logra -entre Barcelona en Comú y ERC suman 20- y mucho menos con Junts per Catalunya, ya que los dos partidos independentistas suman 15 regidores, 10 de ERC y 5 del grupo de Joaquim Forn y Elsa Artadi. En cualquier caso, si los partidos constitucionalistas y Barcelona en Comú no alcanzan un acuerdo, todo apunta que Maragall podría ser investido en segunda votación porque en ese caso es elegido alcalde la lista más votada en las elecciones, en este caso los republicanos.

CARGA EXCESIVA DE TRABAJO

De gobernar Maragall, el líder republicano tiene varias opciones de gobierno, entre ellas hacerlo en solitario. Maragall ya ha expresado que gobernar en minoria y alcanzar acuerdos de ciudad en temas estratégicos con distintas fuerzas políticas a lo largo del mandato es una de las opciones que baraja. Esto, por ejemplo, se podría dar para sacar adelante el tranvía con los votos favorables de los republicanos, Colau y PSC. El gran inconveniente de ir en solitario es la enorme dificultad de gobernar solo con 10 regidores para gestionar una ciudad de 1,6 millones, 10 distritos y un Ayuntamiento de Barcelona con más de 11.000 trabajadores. La carga de trabajo es prácticamente inasumible para los concejales, que acaban delegando en otros cargos y casi nunca aparecen por los distritos que gobiernan, como se ha visto este mandato con los comuns, que tenían 11 concejales.

COLAU Y MARAGALL

Otra posibilidad es el pacto entre Maragall y Colau. Es el acuerdo que más estabilidad daría al gobierno de la ciudad. Entre ERC y Barcelona en Comú tienen 20 concejales y se quedan únicamente a uno de la mayoría absoluta del pleno. El pacto podría pasar por formar un gobierno de colación o un acuerdo estable de gobernabilidad. A favor, ambas formaciones tienen programas electorales con muchas similitudes. En contra, este pacto tiene que difícilmente Colau aceptará ser teniente de alcalde Maragall. Fuentes del Ayuntamiento no descartan que la todavía alcaldesa acabe dejando el consistorio para ser la cabeza de lista de los comuns a las próximas elecciones a la Generalitat, y que sean Joan Subirats o Janet Sanz el primer teniente de alcalde. Otra opción que no hay que descartar es que Colau y Maragall lleguen a un acuerdo para ser alcalde y alcaldesa dos años cada uno. La prioridad de Colau sería gobernar los dos primeros años y después irse.

El pleno municipal tendrá una clara mayoría de izquierdas. Sobre los 41 concejales totales del pleno, las fuerzas de izquierdas suman 28. ERC (10), Barcelona en Comú (10) y PSC (8). Durante varios mandatos, con el liderazgo del PSC, el tripatit fue el gobierno de Barcelona. Sin embargo, parece muy difícil que ahora esta posibilidad se pueda repetir. Sin citarlo, Colau apeló la noche del domingo a una gran mayoría de izquierdas, pero Jaume Collboni ya ha dicho que votará en contra de la investidura de Maragall "porque no quiere que un alcalde independentista gobierne el Ayuntamiento". Tras la negativa de los socialistas a investir a ERC, también está la intención de los socialistas de vengarse de los republicanos tras el veto de ERC a la presidencia del Senado para Miquel Iceta.

ACUERDO ENTRE MARAGALL Y JUNTS PER CATALUNYA.

Finalmente, otra opción de gobierno es entre ERC y Junts per Catalunya, que ya gobiernan juntos en la Generalitat. Fuentes de la candidatura de Artadi subrayan que su intención es entrar en el gobierno de la ciudad, pero reconocen las dificultades tras haber logrado únicamente 5 concejales, la mitad de los que tenía Xavier Trias, y las diferencias ideológicas (más allá de la independencia) entre ERC y Junts per Catalunya. La opción por esta vía, incluso se podría demorar unos meses, a la espera de cuál sea la sentencia del juicio a los líderes del procés independentista o de si se convocan elecciones a la Generalitat. De concretarse este acuerdo, ambas formaciones gobernarían en minoría, 15 concejales. A este acuerdo parece poco probable que se sume Barcelona en Comú, que en distintas ocasiones se ha manifestado en contra de un gobierno con la antigua CiU.