Pasqual Maragall, el alcalde de Barcelona en la etapa más gloriosa de su historia, ha vuelto a la escena pública. Acompañado de su esposa, Diana Garrigosa, Maragall ha asistido al acto de homenaje de los 40 años de restauración de los ayuntamientos democráticos en España.

Maragall ha entrado del brazo de Ada Colau, actual alcaldesa de Barcelona. Les acompañaban Narcís Serra, Joan Clos y Xavier Trias, que también lideraron la transformación de una Ciudad que dejó de ser provinciana para convertirse en una de las grandes capitales mundiales. La única ausencia significativa ha sido la de Jordi Hereu, el último alcalde socialista.

Colau en el homenaje de los 40 años de ayuntamientos democráticos / LLUÍS REGÀS

En su intervención, Colau ha destacado que “la recuperación de la democracia llegó acompañada de grandes cambios en la ciudad”. La primera edil de Barcelona ha hablado del pasado y de los retos de futuro de una ciudad que debe ampliar sus miras “para pensar en la nueva región metropolitana”.

Colau, alcaldesa de Barcelona desde 2015, ha destacado que “la revolución económica ha llegado para cambiarlo todo”, un mensaje que, por ejemplo, no cuadra con su rechazo de las VTC en el conflicto del taxi.

EL MUNICIPALISMO

La primera edil de Barcelona, una vez más, ha hablado del auge de la ultraderecha en Europa y ha insistido en que "detrás de la actual crisis económica hay una crisis democrática". En su discurso, Colau ha reivindicado el papel del municipalismo, asegurando que "los estados son incapaces de anteponerse a los grandes cambios globales".

En el acto memorativo, Colau también ha logrado su esperada foto con Pasqual Maragall, figura clave para que Barcelona acogiera los JJOO de 1992. Ella, curiosamente, rechazó un gran festejo popular en el 25 aniversario del evento que cambió la historia de una ciudad que hasta entonces era gris y vivía de espaldas al mar. Hoy, en 2019, Barcelona encara nuevos retos y dentro de dos meses y medio escogerá un nuevo alcalde. Difícilmente podrá igualar la obra de Maragall pero poco le costará mejorar el legado de Colau.