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Todo quisque tiene derecho a sus vacaciones. Ada Colau ha cumplido con la suyas en pleno agosto, cuando Barcelona ha experimentado un subidón de adrenalina que le ha pillado a ella con el pie cambiado, o sea, fuera de la ciudad.

Aunque ha hecho algún pinito (asistir al homenaje a las víctimas del 17-A, o la entrevista exclusiva a RAC1 por su nueva programación, el pasado viernes), a la máxima responsable de los barceloneses no se le ha visto el pelo en momentos muy conflictivos y, como máximo, hemos conocido sus opiniones vía Twitter, que es como les gusta ‘hablar’ hoy en día a los representantes de la ciudadanía, porque mola cacho, no tienes que desplazarte al lugar de los hechos y, oye, es que hasta Trump ha marcado tendencia.

Bromas aparte, Colau vuelve al tajo como todo Dios este lunes septembrino y, en su regreso, se va a encontrar que en su colegio, sito en la plaza Sant Jaume, le aguarda una larga serie de ‘marrones’ que, por vacación o desidia, ha dejado que se vayan acumulando en su agenda municipal.

Total, para qué: ha sido un agosto tranquilo, ¿no? Y si en su ausencia no ha estado tampoco el Nº 2 del consistorio (Gerardo Pisarello, con viaje financiado municipalmente a Sudamérica), pues, a ver, ya estaban los otros -esos que les suceden en la lista jerárquica- para dar la cara, para afrontar el caos en los barrios de Ciutat Vella, el jaleo de los lazos amarillos o las múltiples quejas de diversos colectivos –hasta de la muy suya Guàrdia Urbana.

A continuación, resumimos en 5 temáticas los principales conflictos (‘marrones’, que dicen) a los que va a tener que atender Colau en cuanto pise su despacho en el aristocrático y decadente edificio que alberga el Ayuntamiento de Barcelona, en la plaza Sant Jaume.

1) BARRIOS CONVULSOS

En cuanto asiente sus posaderas en la silla curul consistorial, a Colau le va a sorprender la cantidad de denuncias y quejas de habitantes de casi todos los barrios barceloneses, y muy en especial los del distrito de Ciutat Vella.

Imagen de archivo de una operación policial contra los 'narcopisos' del Raval / Mossos d'Esquadra
Operación policial en un narcopiso de Ciutat Vella / Archivo

Vecinos y comerciantes le explicarán en esos papeles que lo que han vivido este agosto ha sido inenarrable, lamentable, esperpéntico y denunciable. La lista de agravios es espeluznante: narcopisos, peleas en plena calle, turismofobia, drogadicción, gentrificación, vivienda, especulación inmobiliaria, guirilandia, ruidos, suciedad… En resumen, una acusación: INCIVISMO. La Barceloneta, Gòtic y El Raval se llevan la palma, aunque nadie queda excluido de la bronca en Barcelona: también Gràcia, Sants-Montjuïc, Nou Barriset alii.

Colau va a tener que atender a todos los responsables de barrio por la cuenta que le trae. Y, de paso, debería dar un toque de atención a sus responsables de distrito, que acostumbran a acumular hasta cuatro cargos públicos diferentes y, claro, no tienen tiempo para estar en misa y repicando...

2) MANIS INDEPENDENTISTAS

Aquí hay una contradicción en términos (oxímoron, lo llaman): Colau se vanagloria de su equidistancia, de no ser independentista y de no compartir la vía unilateral... aunque sí la del derecho a decidir. Loable declaración, sólo que esconder la cabeza como un avestruz no ayuda a encarar lo que se le viene encima a Barcelona, especialmente en tres fechas muy señaladas: la Diada del 11-S, el homenaje al referéndum ilegal del 1-O y la Fiesta de la Hispanidad, el 12-O.

Miles de personas en la manifestación de la Diada de 2016, organizada, entre otras entidades, por la ANC / EFE
Manifestación de la Diada de 2016, organizada por la ANC / EFE

Son tres morlacos difíciles de lidiar desde esa equidistancia que tanto proclama, y eso sin contar con la cantidad de quedadas, concentraciones y citas previas que ya han anunciado diferentes estamentos de todo el arco político, incluyendo a los simpáticos CDR indepes o a los grupos de acción ultraderechistas. Será emocionante, sí.

¿Estará preparada la alcaldesa cuando se monten los distintos ‘pollos’ en las calles de su ciudad? Chi lo sa… que dicen los italianos.

3) CUENTAS PENDIENTES

Varios de los partidos de la oposición han denunciado durante este verano que el Ayuntamiento no sólo no es un buen gestor con los ciudadanos, sino que incluso deja de serlo en su propia casa. Y que el déficit del Ayuntamiento está camino de llegar a los 150 millones de euros, que son unos cuantos.

Sobre todo teniendo en cuenta que, el de Barcelona, ha sido en los últimos tiempos un consistorio que no tan sólo no se había endeudado, sino que dejaba siempre superavits.

Baste comparar los números que arrojaban las cuentas de su antecesor (Xavier Trias) con las que, con la boca pequeña, ha acabado por asumir hasta la propia Colau: “Bueno, sí que habrá déficit… pero no esos 150 millones de los que nos acusan”, dijo a los micros de RAC1. ¿Cuántos menos?, habrá que preguntarse.

La manifestación de la Coordinadora por Tabarnia ha coincidido con la reposición del lazo amarillo en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona / EFE
Los números no cuadran en la Casa Gran / HUGO FERNÁNDEZ

En esta misma onda, hay que incluir una revisión de los gastos de todos y cada uno de los departamentos que dependen de Colau y sus adláteres. Habrá que ver si se hace una auditoría económica de verdad, porque lo que ha trascendido hasta ahora es que, a quienes prometieron que con ellos las cuentas estarían claras y que BCN sería generadora de ingresos, se les está poniendo espeso el chocolate…

4) MOVILIDAD INAMOVIBLE

Este domingo acabará la anual ‘operación retorno’ de las vacaciones veraniegas. Se esperan los lógicos atascos al regreso de cientos de miles de vehículos. Pero, siendo importante y normal, porque pasa en toda gran urbe que se precie, lo que se encontrarán quienes vuelvan será una ciudad tanto o más caótica de como la dejaron.

Este verano fueron planificadas hasta 92 obras públicas diferentes. Los plazos de ejecución se han cumplido en algunos casos, pero no en todos. Lo más grave es que hay varios puntos conflictivos que siguen sin solucionarse y que van a aprovocar un caos circulatorio de órdago este otoño, si nadie lo remedia. Los ejemplos más notorios están en La Meridiana, la Ronda de Dalt,  la plaza de las Glòries Catalanes o la calle Mallorca.

Obras en la plaza de Les Glòries / ÁLVARO VENTURA
Las interminables obras de la plaza de las Glorias / Archivo

Pero no sólo eso: no hay barrio que no tenga calles levantadas, cortadas o damnificadas por la multiplicación de carriles ‘Solo Bici’. Y, en diciembre, se multará a las bicicletas que circulen por las aceras...

Añadamos a esto el trasiego de turistas, el previsto rebrote del conflicto entre los taxistas y los VTC, las reivindicaciones de la Guàrdia Urbana, y también la de los trabajadores de los transportes públicos, para vislumbrar un panorama que da miedo.

y 5) CAMPAÑA ELECTORAL

Por si alguien no lo sabe, la precampaña electoral de las próximas elecciones municipales, en principio previstas para el próximo mes de mayo, ya ha empezado. Mientras los partidos independentistas esperan jugar sus cartas más fuertes cuando salgan a la calle a reivindicar lo suyo en las previstas macromanifestaciones catalanistas, PP, Ciudadanos y PSC ya se han movido, incluso en este mes de agosto. De distintas maneras: los populares, fustigando constantemente con declaraciones y acciones en directo de Alberto Fernández; el Cs, con Rivera y Arrimadas tomando los lazos amarillos de las calles, y el PSC, jugando con su posición de fuerza desde que Pedro Sánchez aterrizó en La Moncloa.

Miquel Iceta y Manuel Valls, tras una reunión / CRÓNICA GLOBAL
Iceta y Valls: PSC y Ciudadanos se preparan para ganar las elecciones / Archivo

Las elecciones municipales serán de órdago, y Colau lo sabe. La quieren echar del gobierno. Va a tener rivales por todos lados del espectro político. Desde el arco independentista (CUP, PDeCat, ERC) van a acusarla de no serlo y, por tanto, de no ser una buena catalana. Y desde el otro lado, el unionista, Cs tiene previsto presentar a todo un ex primer ministro francés –Manuel Valls- contra ella; mientras, los socialistas, amparados por Madrid, están convencidos de encontrar un mirlo blanco que, posiblemente 'aparcado' Jaume Collboni, pueda convencer al electorado de ‘izquierdas’ de que Colau está cargándose Barcelona, y que es necesario volver a tener un Pasqual Maragall.

En suma, que si a todos nos espera un otoño ‘caliente’, a Colau le aguarda un trocito de infierno.

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