La manida frase de que 'no es oro todo lo que reluce' resume como ninguna otra lo que está sucediendo con la empresa Barcelona Energia. Fue creada por Ada Colau y su equipo de gobierno para comercializar la electricidad a un precio más asequible que el resto de las comercializadoras y, además, vendiendo energía procedente de fuentes renovables. La realidad es muy distinta a la anunciada: su luz es más cara que las privadas.

Su propósito inicial era suministrar energía a los edificios municipales y vender a unas 20.000 familias a un precio asequible. Contaba con ello con la producción de la incineradora Tersa, que iba a ser su principal suministradora de electricidad a la nueva empresa municipal.

Sin embargo, las cosas no han salido como los comunes habían planificado. Aunque en un principio intentaron ocultar que buena parte de la energía que iban a comercializar iba a ser producida por la incineradora Tersa, finalmente la presión de los ecologistas y de los vecinos les ha obligado a dar marcha atrás y se han comprometido a que la energía que ponen en el mercado es de origen renovable y verde... aunque por el momento nadie ha visto esos certificados.

ELOI BADIA, EL IMPULSOR

De hecho, Eloi Badia, uno de los impulsores del proyecto y que entre otros cargos municipales es vicepresidente de Medio Ambiente de AMB, afirmó en su día que Tersa era el instrumento más adecuado para comercializar la energía. “Representará la energía que producimos y comprará la que consumimos, sin vínculo entre generación y comercialización”, dijo.

La pérdida de su principal suministrador ha dejado a la empresa en una situación delicada. Ahora deberá comprar buena parte de la energía que necesita en el mercado, como el resto de las comercializadoras, y venderla a un precio de mercado. Este traspiés inesperado (de Tersa pensaban los 'comuns' obtener buena parte de la electricidad para Barcelona Energía) ha dejado el proyecto en una delicada situación, sobre todo el lo que a precio de comercialización se refiere.

VARIABLES

Quizás es por eso por lo que el precio de la electricidad que Barcelona Energía se ve obligada a cobrar a sus clientes es una de las más caras del mercado. Los números demuestran que, en algunas tarifas, el precio puede llegar a ser hasta un 24 % superior en la comercializadora del Ayuntamiento que en Endesa, uno de las principales productoras y comercializadoras de energía.

Aunque las variables a la hora de contratar un servicio de compra de electricidad pueden ser múltiples (cada empresa hace sus ofertas con sus opciones particulares), en este caso un experto ha analizado el coste de la luz en las tarifas más habituales, las denominadas 2.0A o la 2.0DHA, hasta 10 kW y la segunda con discriminación horaria. También hay que tener en cuenta que el precio en el mercado libre varía constantemente, pero es de suponer que una subida de precios afectará prácticamente por igual a todas las comercializadoras. Las tarifas 2.0A o la 2.0DHA son las que se usan habitualmente en las viviendas.

COMPARATIVAS

En el caso de la tarifa 2.0A, la web de Barcelona Energía ofrece un precio igual para todo el año, 0,142889 euros por kilowatio, a lo que hay que sumar el término de potencia, es decir, la cuota fija, que es de 0,104229 euros por kilowatio y día y que asciende a 38,043426 euros al año. En este caso, en la comparativa con una tarifa de características similares de Endesa, el precio fijo para todo el año es un 9,8 % más cara en la comercializadora del Ayuntamiento que en Endesa. Teniendo en cuenta todos los conceptos, la Tarifa Fija Clásica de Barcelona Energía sale un 9,8 % más cara que la de Endesa.

Respecto a la tarifa 2.0DHA, que contempla la discriminación horaria, la web de Barcelona Energía ofrece un precio de 0,164523 euros por kilowatio en la hora punta y de 0,090644 euros por kilowatio en la hora valle. La misma tarifa tiene en Endesa un precio de 0,156709 euros por kilowatio en la hora punta y 0,079162 euros por kilowatio en la hora valle. En ambos casos, el precio es sensiblemente inferior en la comercializadora privada. En las horas puntas, y teniendo en cuenta todos los conceptos, la diferencia es de un 8,96 %, y en las horas valle, la diferencia llega a ser de un 24,17 %.

Para un consumo de unos 3.300 kW por año, que es el consumo medio anual en los hogares, tener una tarifa u otra supondría un ahorro superior a los 400 euros anuales.

BONO SOCIAL, NO

Otro de los aspectos en el que la comercializadora del Ayuntamiento no puede competir con el resto de las comercializadoras de referencia es que no tiene la posibilidad, por ley, de ofrecer el acceso al bono social a sus clientes. Un serio hándicap para una empresa que, según la propia filosofía de quien la ha impulsado, debería ir destinada principalmente a todas aquellas familias que por su situación de pobreza energética les resulta más complicado el acceso a los servicios mínimos.