La Barcelona World Race (BWR) no se celebrará el próximo año en Barcelona, pero la negativa a que la capital catalana acoja la conocida regata poco tiene que ver con el procés independentista, como se deijo en un primer momento, sino con la falta de interés del gobierno municipal que encabeza Ada Colau. "No la querían y no les gustaba", afirman fuentes que vivieron muy de cerca la organización del evento. Así lo avanzó hace unos días Metrópoli Abierta.

La regata era vista por Barcelona en Comú como un deporte elitista y de ricos. Uno de los máximos responsables políticos de que Barcelona haya dejado escapar la BWR --porque probablemente ya no volverá-- es Jaume Asens, el teniente de alcalde de Derechos de la Ciudadanía, Cultura, Participación y Transparencia, de quien depende también en última instancia el área deportiva de la ciudad, aunque el consistorio tiene una comisionada, Maite Carranza, a la que tampoco gustaba nada la regata. "La responsabilidad directa era suya", según las fuentes. Asens forma parte del núcleo duro de Colau, que al final es "la última responsable de las decisiones que toma el consistorio". 

Desde la llegada de los comuns al gobierno de la ciudad, en junio del 2015, la regata estaba condenada a no celebrarse. En ningún momento, ni Colau nI su equipo han manifestado que su intención fuera suspender la prueba. Más bien, los acontecimientos se han desarrollado de manera más sibilina, "retrasando las acciones para que no se pudieran cumplir los calendarios", añaden las mismas fuentes. 

AVAL DILATADO

Según ha podido saber Metrópoli Abierta, el gobierno de Colau dilató cerca de un año la firma de un aval para que la Fundación Oceánica de Barcelona (FNOB), organizadora de la BWR, pudiera pedir una póliza de crédito de un millón de euros para empezar a trabajar en la búsqueda de patrocinadores y espónsores. "El objetivo de la póliza era asegurar el normal funcionamiento de la fundación", comentan fuentes conocederas del proyecto. La FNOB es una fundación que integran el Ayuntamiento de Barcelona, la Cámbra de Comerç de Barcelona, el Port de Barcelona y la Fira de Barcelona.

Cuando el PSC entró en el gobierno municipal, en mayo del 2016, los trámites se aceleraron, pero se habían perdido unos meses decisivos para encontrar los patrocinadores con que financiar convenientemente la competición. "El Ayuntamiento no tenía que poner dinero, simplemente firmar un aval para que la FNOB pidiera la póliza de crédito, que devolvería una vez conseguidos los patrocinios", según fuentes cercanas a la organización, que desde "el minuto 1 vimos el desinterés del gobierno de Colau por la regata". Aunque es la versión oficial, "la situación política por el procés independentista no ha tenido nada que ver en ls suspensión", añaden las fuentes.

Jaume Asens recibe críticas por su partidismo ideológico / EFE
Jaume Asens, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona

Los patrocinadores de una competición como la BWR gozan de unas exenciones fiscales que vienen marcadas por la ley. En el caso de la regata, estas exenciones son controladas por una comisión interadministrativa, formada por el ayuntamiento y el Gobierno central. Aunque la creación interadministrativa fue aprobada por la comisión de gobierno municipal, "jamás se reunió", un claro ejemplo del desinterés de los comuns por la regata, añaden las fuentes. "Si el gobierno de la ciudad hubiera ejercido su liderazgo, la comisión se hubiera acabado reuniendo". 

TRES EDICIONES

La Barcelona World Race es una vuelta al mundo para embarcaciones con dos tripulantes, con salida y llegada a Barcelona y una sola escala en Sidney (Australia). Hasta la fecha se han celebrado tres ediciones, en 2007, 2010 y 2014. La última se hizo a finales del mandato de Xavier Trias como alcalde. Los tripulantes suelen tardar unos tres meses en completar la regata. Pese a las muchas dificultades planteadas, siete embarcaciones ya habían confirmado su participación y otras tantas buscaban patrocinadores.

En su web, la FNOB trabaja para organizar la cuarta edición de la Barcelona Word Race la temporada 2022-2023. "Veremos si se consigue retener la competición. Se ha dado una imagen de poca seriedad, y otras ciudades intentarán organizarla", dicen las fuentes cercanas a la regata. 

Mientras, los regatistas Guillermo Altadill y Anna Corbella, con gran experiencia en la vela oceánica, han presentado un proyecto para organizar el próximo otoño una vuelta al mundo en solitario --aunque también podría ser con dos tripulantes-- con salida desde Barcelona, en la que podrían participar más de 20 embarcaciones. Altadill y Corbella plantean que los barcos sean de la Class 40, más accesibles que los IMOCA 60, que participaban en la BWR. El consistorio tiene la propuesta encima de la mesa desde hace unos meses, pero por ahora no se ha pronunciado.