El Ayuntamiento de Barcelona “pedirá explicaciones al gobierno de Israel” por negar la entrada a la Franja de Gaza a la concejala de Relaciones Internacionales y Cooperación del Ayuntamiento de Barcelona, ​​Laura Pérez.

La concejala Laura Pérez encabeza la delegación del Ayuntamiento de Barcelona que ha viajado a Jerusalén, acompañada del responsable de la Dirección de Justicia Global y Cooperación, David Listar, y del responsable técnico del Este del Mediterráneo de la misma Dirección, Jordi Cortés.

La denegación ha sido comunicada a través del Consulado General de España en Jerusalén y no incorpora ningún tipo de justificación.

Se trata de "un inconveniente diplomático que, sin ningún tipo de justificación, ha impedido la labor de cooperación del Ayuntamiento de Barcelona en la Franja de Gaza en uno de los momentos más difíciles de su historia”, se lee en el comunicado del consistorio.

El consistorio barcelonés asegura que “la delegación municipal ha cumplido todas las normas fronterizas de Israel y la denegación es injustificada, por lo que el Ayuntamiento pedirá explicaciones”

Según el consistorio barcelonés, el Ayuntamiento había cursado la petición de los permisos de la delegación cumpliendo las condiciones establecidas por la normativa fronteriza israelí, con comunicación oficial previa al gobierno español a través de su Consulado General en Jerusalén, y con el objetivo único de dar seguimiento a los proyectos de cooperación que UNRWA y organizaciones con sede en Barcelona llevan a cabo en la Franja de Gaza para paliar las duras condiciones en que vive la población de Gaza.

Por otra parte, la acción municipal también incluye la cooperación técnica bilateral ciudad a ciudad en la que especialistas del Ayuntamiento acompañan el desarrollo técnico e institucional en procesos de desarrollo de otros consistorios, en este caso de Palestina, como Belén o Gaza.

¿DEVOLUCIÓN DE MONEDA?

Lo ocurrido en Israel con Laura Pérez trae a colación algo que ocurrió recientemente en Barcelona, con el deporte como protagonista.

El 6 de noviembre, un partido de waterpolo femenino que debía disputarse en la piscina municipal Sant Jordi de Barcelona entre España e Israel correspondiente a la Liga Mundial, se jugó finalmente en el CAR de Sant Cugat, a puerta cerrada, con el objetivo de evitar posibles incidentes entre entidades pro-israelís y pro-palestinas y después de que la CUP protestase en en Ayuntamiento.

Las waterpolistas israelís no pudieron jugar en Barcelona / Archivo
Las waterpolistas israelís no pudieron jugar en Barcelona / Archivo

El partido maldito pasó de ser un choque deportivo a otro político. Tanto el Ministerio de Deportes como la Secretaria de Estado para el Deporte estuvieron en contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores para solucionar lo que consideraron un “intento de boicot inaceptable" y que provocó quejas y duras críticas de sus homólogos israelís.

Algo que todavía no se entiende es por qué la CUP no protestó el pasado julio, cuando Israel compitió sin problemas en el Europeo de waterpolo, un torneo de mucha más entidad y trascendencia mediática. Tampoco el Ayuntamiento de Barcelona dijo nada entonces y, de hecho, se implicó en el torneo disputado en otra piscina municipal, en este caso la Picornell de Montjuïc.

Un acuerdo de última ahora con las autoridades israelís, que no contemplaban el cambio de escenario y que eran partidarias de cancelar el encuentro, permitió la componenda entre todas las partes. La protesta israelí causó un grave contencioso de carácter diplomático entre los gobiernos de España e Israel, ya que en el contencioso llegó a intervenir incluso la ministra de Cultura y Deporte israelí, Miri Reguev.