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La mayoría de los representantes históricos del colectivo LGTBI de Barcelona se ha mostrado contrarios a la política que, respecto al colectivo, se ha puesto en marcha desde el Ayuntamiento. La inauguración del Centro LGTBI de Barcelona, en un acto en el que la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, reivindicó su bisexualidad, ha servido para que representantes muy cualificados del colectivo hayan puesto de manifiesto su contrariedad con la forma en que se ha gestionado este centro.

Una de las principales acusaciones que se hace al nuevo Centro LGTBI es que las asociaciones que representan a la mayoría de estos colectivos no están representados por la plataforma que ha sido elegida por el Ayuntamiento para su gestión, la Plataforma de Entidades LGTBI de Catalunya, que preside Quim Roqueta.

DECEPCIÓN

Muy crítico con la forma en que se han llevado adelante el proyecto ha sido el histórico defensor de los derechos del colectivo LGTBI Jordi Petit. Luchador desde los años más duros del franquismo en favor de la igualdad de derechos de dicho colectivo, Petit considera que la alcaldesa ha preferido entregar la gestión del centro a una asociación afín a sus postulados antes que hacerlo a las asociaciones que representan a la mayoría de las personas LGTBI de la ciudad.

Jordi Petit se muestra muy crítico con Ada Colau / Facebook
Jordi Petit se muestra muy crítico con Ada Colau / Facebook

En un escrito hecho público, Petit cuestiona que lo que califica como “un buen recurso municipal, impulsado con dinero de todos -nuestros impuestos- vaya a ser gestionado por un colectivo que no representa a la mayoría de las personas a las que van dirigidos sus servicios". El activista muestra su decepción por la decisión del Gobierno municipal, sobre el que insinúa que ha preferido apostar por un solo sector en lugar de hacerlo por la mayoría, “dentro de un colectivo muy diverso, plural y fracturado”.

CONTRATACIONES OPACAS

Además, Petit, que asegura que el Ayuntamiento se ha gastado alrededor de 1 millón de euros en las obras y puesta en marcha del centro, acusa al gobierno de Ada Colau de ocultismo por no haber dado a conocer con suficiente detalle el sistema que se ha utilizado para la contratación del personal que se encargará de gestionarlo.

Medalla de Honor de la Ciutat de Barcelona y Creu de Sant Jordi en 2008, Petit cuestiona que se haya otorgado la gestión de un centro de tanta importancia a un grupo que no representa a la mayoría del colectivo, acusando al Ayuntamiento de actuar de manera parcial y de haber dejado fuera a numerosas asociaciones (algunas ni siquiera han querido estarlo, por motivos diferentes) a las que ni se han dignado a invitar a participar en el proyecto. Según él, así “no vamos bien”.

Petit pone como ejemplo el hecho de que de las más de 30 organizaciones que participan en la fiesta del Pride, la mayoría de la ciudad de Barcelona, no están integradas en la gestión del centro. Y afirma: “Tirar adelante un proyecto como este sin el consenso de la mayoría de las entidades LGTBI de la ciudad de Barcelona es una grave irresponsabilidad del gobierno municipal y de las entidades que participan”.

INAUGURACIÓN

La inauguración del nuevo centro estuvo presidida por la alcaldesa Ada Colau, que presumió de ser la primera alcaldesa mujer y bisexual de la ciudad. Colau, que hace tiempo desveló que en sus tiempos de estudiante en Italia convivió con una novia, defendió que Barcelona será una ciudad que luchará contra la homofobia sin miedo, y ha calificado a la ciudad como referente en la lucha contra la homofobia.

Colau también aprovechó el acto para anunciar que el Ayuntamiento se presentará como acusación particular en el último episodio de una agresión homófoba en la ciudad.