El principal proveedor del Ayuntamiento de Barcelona durante el año 2016, el último con los datos oficiales hechos públicos, fue la empresa Fomento de Construcciones y Contratas (FCC). Esta empresa, controlada por el multimillonario mexicano Carlos Slim, y que está presidida por Esther Koplowitz, firmó quince contratos con el consistorio dirigido por Ada Colau por valor de unos 121 millones de euros.

Los servicios principales ofrecidos por FCC al Ayuntamiento barcelonés fueron los de recogida de basura en tres distritos de la ciudad, aunque también realizó otro tipos de servicios, como limpieza de las calles.

Curiosamente, el consistorio mantiene un serio enfrentamiento con la empresa por la presunta manipulación de los datos en la recogida de basura. De hecho el año pasado impuso una fuerte sanción a la empresa argumentando que había percibido de manera fraudulenta más dinero que el que le correspondía y fue acusada públicamente por el concejal Jaume Assens de formar parte de una trama organizada dedicada eudir y burlar los controles internos y de haber saquedado de forma continuada los recursos públicos. Sin embargo, los tribunales de justicia han acabado dando la razón a la empresa.

Tras FCC, la siguiente empresa por volumen de dinero contratado el Cespa, filial del grupo Ferrovial, que firmó contratos con el Ayuntamiento por valor de algo más de 63 millones de euros. Cespa se dedica a la gestión de residuos.

El presupuesto del Ayuntamiento fue en 2016 de 2.731,4 millones de euros, de los que 1.133,53 se destinaron a contratos con proveedores, tanto internos como externos. Uno de los datos más destacables es que en ese periodo disminuyó el gasto en obra pública de 275 a 214 millones y creció el de los servicios, que pasó de 485 a 509.

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