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En Barcelona hay 3.591 personas que no tienen casa. La cifra es la suma del número de sintecho que duermen en las calles de la ciudad (956) y en equipamientos públicos y de entidades sociales (2.099), y la gente que pernocta en asentamientos irregulares (536, la media del primer trimestre). Desde la Xarxa d'Atenció a Persones sense Llar (XAPSLL) y el Ayuntamiento se insite en no mezclar las cifras de hombres y mujeres que viven en la calle o en albergues con el fenómeno de los asentamientos, pero lo cierto es que unos y otros coinciden que no tienen casa. 

La madrugada de este jueves, Barcelona ha llevado a cabo el tradicional recuento de personas sintecho, que Metrópoli Abierta vivió en primera persona. La "foto fija" dice que en la ciudad hay menos gente durmiendo en la calle --956 frente a 1.026 el año pasado-- y que hay más personas atendidas en centros públicos o privados o pisos de inclusión. La última noche había 2.099 hombres y mujeres en estos espacios, mientras que el año pasado se dio el dato de 1.954, que luego, en un análisis más riguroso, creció hasta 2.006. "Las cifras del 2018 pueden sufrir alguna modificación", advierten fuentes municipales.

En el peinado de la ciudad hecho por cerca de un millar de voluntarios se han detectado 956 personas en la calle. Distribuidos por distritos, Ciutat Vella y Eixample son en los que se ha encontrado más gente pernoctando en la vía pública, 210 y 217 personas, respectivamente. Otros 172 individuos duermen en calles de Sants-Montjuïc, 112 en Sant Martí; 57 en Sarrià-Sant Gervasi, 52 en Gràcia, 43 en Horta-Guinardó, 42 en Nou Barris, 30 en Les Corts, y 21 en Sant Andreu.

Especialmente preocupante es el aumento de las personas que pernoctan en asentamientos irregulares, principalmente en Sant Martí. Este 2018 hay 536 personas, mientras que hace un año eran 415. En enero, este medio ya alertó del crecimiento de este fenómeno. El número de campamentos ha pasado de 50 a 72. Uno de los asentamientos más grandes se encuentra detrás de Glòries, entre la calles de Tànger y Àlaba, donde el Ayuntamiento dice que viven unas 50 personas, aunque parece que haya más. Este jueves, la síndica de greuges de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, ha abierto una actuación de oficio sobre el barraquismo en la ciudad.

35 MILLONES

Aunque las cifras de personas sintecho no bajan, el Ayuntamiento asegura haber aumentado la inversión para combatir el sinhogarismo de 26 a 35 millones, lo que se ha traducido en más recursos y en un incremento del número de trabajadores del Servicio de Inserción Social (SIS). En 2016, el servicio municipal atendió a 1600 personas, y en 2017, 2.278.  

En rueda de prensa, la regidora de Derechos Sociales, Laia Ortiz, ha reclamado "una respuesta de todas las administraciones al sinhogarismo. Es necesario un abordaje en clave de país". Ortiz pide que las políticas sociales sean una prioridad del nuevo Govern de la Generalitat y critica los "0 euros consignados" por el Estado para acabar con la presencia de sintecho en las calles.