Ada Colau formalizará este miércoles su candidatura en las primarias de Barcelona en Comú para optar a la reelección como alcaldesa de Barcelona en las próximas elecciones del 26 de mayo. El 5 de diciembre es el último día que los comuns habían fijado para presentar las candidaturas a las primarias. Aunque a Colau le salga algún contricante, la primera edil se medirá a Manuel Valls y Ernest Maragall, ahora sus principales rivales, por la vara de mando de la ciudad.

"Formalizo mi candidatura con Barcelona en Comú. Empieza un proceso de primarias interno", ha dicho Colau en el programa El Matí de Catalunya Ràdio. Lo cierto es que Colau no ha hecho más que repetir algo que ya se sabía y que ya había anunciado el pasado abril, en aquella ocasión en una entrevista con Jordi Basté. El proceso de primarias concluirá en marzo con la votación y la proclamación de la lista ganadora.

SIN TRANVÍA NI FUNERARIA

Colau ha afirmado que a pesar de haber gobernado en minoría ha podido llevar a cabo "una agenda del cambio impresionante". Si se pasa revista a la obra de gobierno, la alcaldesa deja como herencia las superillas -con una pésima planificación en el caso de la que se puso en marcha en el Poblenou-, decenas de kilómetros de carriles bici y las limitaciones de circulación a los coches más contaminantes y la eléctrica pública -con un precio más caro que el de las privadas-. Este mandato, además, se ha acabado el mercado de Sant Antoni, el metro ha llegado al barrio de la Marina y se ha culminado la red ortogonal de bus.

Por contra, la falta de de consenso y de diálogo con la oposición ha impedido a Colau sacar adelante algunos de sus proyectos estrella. Dos de los más significativos son la funeraria pública y la conexión del tranvía por la Diagonal. También ha quedado para el próximo mandato la celebración de la multiconsulta. Pero sin duda la peor herencia de Colau ha sido la nefasta política de vivienda llevada a cabo y tan solo dejará 800 pisos construidos de los 4.000 que prometió.