Ada Colau iniciará el 2019 sin tener el nuevo presupuesto municipal aprobado. La oposición asegura que lleva dos meses sin reunirse con los comuns para sacar adelante las cuentas. Ante la falta de negociación, y a pocos días de la celebración del último pleno del año del 21 de diciembre, el gobierno municipal ya no tiene tiempo para someter el presupuesto a votación antes de Nochevieja e iniciará el nuevo año con las cuentas prorrogadas, reconocen fuentes de los comuns. Distintos partidos de la oposición consideran que, una vez más, se ha puesto de manifiesto la falta de diálogo de Colau.

El primer teniente de alcaldía, Gerardo Pisarello, explicó que las partidas municipales iniciales para 2019 ascienden a 2.816,4 millones, un 2,8% más que en 2018. Sin embargo, la cifra no es más que una propuesta. Unos 140 millones van vinculados a que el Estado y la Generalitat puedan aprobar sus respectivos presupuestos. Si esas cuentas no se aprueban, Barcelona no podrá contar con esos 140 millones.

TARIFAS DEL TRANSPORTE CONGELADAS 

Pisarello defiende unos presupuestos a tres a bandas, con el Estado y la Generalitat. "No contemplamos otra posibilidad. La ciudadanía necesita unos presupuestos a tres bandas para poder hacer políticas de seguridad, incrementar la inversión social o conseguir congelar las tarifas del transporte público", dijo el concejal en octubre. Dos meses después, la Generalitat y el Estado siguen sin haber aprobado sus cuentas, pero el precio del transporte público para 2019 no ha subido.

El pasado mes de marzo, el gobierno de Colau aprobó las cuentas para 2018, un presupuesto de 2.739,9 millones de euros que mantenía “la tendencia creciente de todo el mandato". Sin embargo, esta variación al alza se podría torcer si finalmente Colau no puede contar con los 140 millones que dependen del Estado y de la Generalitat. El presupuesto inicial de 2.816,4 millones para 2019 quedaría en 2.676,4 millones. Incluso estaría por debajo de los 2.740 millones que Colau presentó hace un año antes de negociar con la oposición las cuentas de 2018. "Vamos a unos presupuestos en decrecimiento", afirman fuentes de la oposición.

Pese a las evidencias, el gobierno municipal niega que si los 140 millones no llegan, los presupuestos del próximo año vayan a ser regresivos. "Habrá que hacer ajustes. No creceremos lo que que querríamos, pero no daremos ningún paso hacia atrás", explican fuentes del gobierno de Colau. Los comuns afirman que las cuentas de Barcelona continuarán siendo las más sociales.  

CIUTADANS, EXCLUIDO

La regidora de Ciutadans, Carina Mejías, dice que no se ha reunido con Pisarello. De hecho, la mano derecha de Colau "ha excluido a Ciutadans de las negociaciones. No hemos recibido ninguna llamada por parte de él ni de su equipo para hablar de los presupuestos. Solo nos invitaron a asistir a la presentación del power point en rueda de prensa. Nada más", asegura Mejías.  

En términos parecidos se expresa la edil del PDeCAT, Sònia Recasens. "No he visto ni una cifra. Solo vimos el power point que presentaron en rueda de prensa", explica Recasens, exteniente de alcaldía del área económica con Xavier Trias como alcalde. Desde el PDeCAT añaden que Trias se reunió en una ocasión con Pisarello hace dos meses y le entregó un papel con sus prioridades, pero desde entoces ambos no se han vuelto a reunir. "Creemos que nunca ha habido voluntad de negociar nada, ni de aprobar el presupuesto. Están más cómodos prorrogándolos. En todo el mandato, Colau no ha conseguido consensuar unos presupuestos nunca", destacan fuentes del PDeCAT.

Desde las filas populares, el concejal Javier Mullleras lamenta que "Colau acabará el mandato sin haber aprobado ningún presupuesto, solo imponiéndolos por decretazo, o prorrogándolos, como este año". En opinión de Mulleras, una vez más se "demuestra la prepotencia y el sectarismo con el que ha gobernado Colau estos cuatro años. Durante todo el mandato ha sido incapaz de negociar políticamente la medida más importante de cualquier institución, el presupuesto".

GASTOS SIN DETALLAR

La regidora del PSC, Montserrat Ballarín, considera que el gobierno municipal no les ha presentado ni siquiera un presupuesto porque lo único que han visto es un power point "con dibujitos". "No era un presupuesto. No se detallaban ni las partidas de gastos, y una parte de los ingresos no están confirmados. Esto rompe la regla de oro de un presupuesto: los ingresos tienen que ser suficientes para cubrir los gastos". Según Ballarín, lo que vieron es lo que el gobierno pensaba que podría aprobar si antes se cerraban las cuentas de la Generalitat y del Estado. "Es política-ficción".

Fuentes del gobierno dicen que llevan meses debatiendo iniciativas presupuestarias con todo el mundo, "personalmente o en comisiones. También con Ciutadans, que no comparte ni las prioridades sociales ni el modelo de fiscalidad progresiva que defendemos". Las mismas fuentes consideran que, con los acuerdos necesarios, las cuentas se pueden aprobar en cualquier momento. "No tiramos la toalla y continuamos apostando por una acuerdo a tres bandas. Estamos a la espera de ver qué pasa con los presupuestos de la Generalitat y el Estado para llevar a debate y votación las cuentas municipales".

AGOTADA LA CUESTIÓN DE CONFIANZA

Pese a que Colau empiece el año con los presupuestos prorrogados, la alcaldesa dispondrá de dos o tres meses para sacar adelante las cuentas, antes de que el pleno municipal se disuelva por las elecciones de mayo, aunque la tarea se antoja fracamente difícil. Sin embargo, Colau no podrá recurrir a la cuestión de confianza para aprobar las cuentas. "Este instrumento está limitado a dos veces por mandato", recuerda Recasens. Y la alcaldesa ya las ha utilizado. Además, la cuestión de confianza también está prohibida los años electorales. 

El pasado mes de marzo fue la última ocasión que el presupuesto municipal se aprobó por la puerta de atras. La cuestión de confianza planteada por la oposición fracasó -porque los grupos municipales no fueron capaces de ponerse de acuerdo para encontrar un candidato alternativo a Colau- y las cuentas se aprobaron automáticamente. Eso sí, ningún partido votó favorablemente el presupuesto de Colau.

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