La batalla de los lazos amarillos parece interminable. El Ayuntamiento de Barcelona, a diferencia de la Generalitat, ha acatado órdenes de la Junta Electoral y ha procedido a retirar el lazo amarillo de la fachada.

Fuentes municipales han comentado que el Ayuntamiento quiere contribuir "a generar un clima de debate electoral sereno y constructivo que se dé en el terreno de la política y no en el ámbito judicial".

UN PLAZO DE 12 HORAS

La Junta Electoral de Zona de Barcelona había ordenado este jueves a la alcaldesa, Ada Colau, retirar el lazo amarillo de la fachada del Ayuntamiento, en un plazo de 12 horas, porque considera que este símbolo vulnera "flagrantemente la neutralidad del Ayuntamiento" puesto que exterioriza la ideología de determinados partidos y personas que concurren a las elecciones.

La decisión ha llegado después de que hubiera denunciado su presencia el líder municipal del PP, Alberto Fernández. Tras resolución, el Gobierno municipal ha solicitado un informe al secretario general del Ayuntamiento, "que constata la obligación de retirar la simbología y la obligación de la institución de hacerlo de manera inmediata, igual como ya sucedió en las pasadas elecciones del 21 de diciembre", así que ha decidido retirar el lazo amarillo.

UN SÍMBOLO DE DISCORDIA

La presencia del símbolo por la libertad de expresión y, más concretamente, a favor de los presos acusados por el 1-O se ha convertido en un objeto de discordia. Esta madrugada se han producido momentos de tensión entre la Guardia Urbana y cinco encapuchados que han descolgado el lazo de la fachada del Ayuntamiento. 

El que sí que sigue luciendo en la plaza Sant Jaume es el del Palau de la Generalitat. El presidente Quim Torra desafió a la JEC y anunció que no retirará el lazo amarillo.