El Ayuntamiento de Barcelona ha pulverizado todos los récords establecidos... en la recaudación de multas de tráfico. El aumento ha sido espectacular e inesperado para los propios gestores del consistorio, ya que en el presupuesto elaborado se establecieron unos ingresos por multas de tráfico de 45,2 millones de euros y la recaudación ascendió a 64,6 millones, un 43 % más.

Los números sorprenden aún mas si los comparamos con los del año anterior. En 2017, el consistorio presupuestó una recaudación por multas de 47 millones de euros, curiosamente casi dos millones más que el 2018. La recaudación ascendió a 50,4 millones, casi tres millones y medio más de los presupuestado, con una desviación al alza de apenas un 7%.

El líder del Partido Popular en el Ayuntamiento, Alberto Fernández Díaz, ha acusado a Ada Colau de “hacer caja” con la imposición de las multas de tráfico y la ha acusado de haber establecido el cobro selectivo, ya que mientras en este tipo de sanciones a los conductores se ha disparado el cobro, la permisividad continúa establecida en lo que se refiere al cobro de las multas que se imponen por el incivismo. Según Fernández, la morosidad en la recaudación de las multas por incivismo asciende hasta el 80 %.

POLÍTICA DE COMPENSACIÓN

En el PP se considera que la alcaldesa intenta nivelar la balanza de los ingresos apretando en el cobro de las multas de tráfico mientras se muestra muy permisiva con las sanciones por incivismo. Fernández Díaz defiende que “lo que no cobra por incivismo pretende compensarlo con la recaudación de las multas de tráfico”.

Según el veterano político, “las multas deben estar al servicio de la seguridad viaria y no de la recaudación municipal”, al tiempo que ha recordado que “Colau se olvida de exigir a aquellos incívicos proyectando la imagen de Barcelona como una ciudad sin Ley ni ordenanzas, dónde ser incívico sale gratis”.