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Barcelona en Comú ha presentado su proyecto de tranvía por la Diagonal, un plan que necesita el apoyo de otros grupos municipales para su aprobación. Por ahora, Esquerra, la CUP y sus socios de gobierno, el PSC, parecen las opciones más factibles. En cambio, el acuerdo con los demócratas, PP y Ciutadans se antoja más complicado, vistas las reacciones de sus líderes.

Y es que el portavoz del grupo municipal Demòcrata en el Ayuntamiento, Joaquim Forn, ha criticado que el estudio de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM) sobre la unión del tranvía por la Diagonal no resuelve las dudas de por dónde circularán los coches que "se verán expulsados" de la avenida. "¿Dónde están los coches que desaparecen? ¿Por dónde circulan?", se ha preguntado Forn.

El concejal ha señalado que hay calles que cambiarán de sentido y que los coches que entran por la Diagonal se distribuirán por el Eixample: "No explican la congestión, ni el impacto medioambiental que tendrá. Es una incógnita que nos preocupa y que el estudio no responde".

"No queremos el tranvía de Colau. Estamos dispuestos a trabajar por el tranvía de Barcelona", ha declarado el presidente del grupo municipal de ERC, Alfred Bosch, que no quiere dar su apoyo al gobierno de la ciudad, sino consensuar un proyecto conjuntamente.

Bosch ha manifestado sus sospechas de que tras la insistencia del gobierno municipal de conectar el tranvía por la Diagonal haya una necesidad "electoralista". "No queremos que el tranvía sea un arma política; debe ser un proyecto sólido y no el resultado de una necesidad coyuntural para hacer el enésimo titular de prensa", ha subrayado.

También presentan sus reservas desde el PSC. Los socios de gobierno de Ada Colau, que ya intentaron reformar la avenida Diagonal, proyecto que fracasó en la consulta vecinal, apuestan por el tranvía, pero con sustanciales cambios en el diseño previsto por el gobierno municipal.

OTRAS PRIORIDADES

Quienes más se oponen al proyecto son PP y Ciutadans. Alberto Fernández considera que “la imposición del tranvía por la Diagonal de la alcaldesa Ada Colau es comunismo sobre raíles”. El presidente Popular ha señalado que la alcaldesa “quiere el tranvía conectado por la Diagonal sí o sí, le es indiferente gastarse 158 millones de euros en una obra que no tiene consenso”. Fernández se pregunta, “¿dónde irán los coches que se expulsan de la Diagonal?” y reclama que se prioricen las obras de la línea L9 del metro.

Para Carina Mejías estas obras tampoco “son una prioridad”. La presidenta del Grupo Municipal de Cs asegura que “la prioridad es elaborar plan estratégico integral de las infraestructuras que garantice la movilidad en Barcelona”. En este sentido, pide acabar con las obras ya en marcha.

La líder de la CUP en el Ayuntamiento de Barcelona, Maria José Lecha, ha insistido en rechazar el proyecto si implica que recursos públicos vayan a empresas privadas para que gestionen el servicio, y ha pedido "saber si realmente puede reducir el vehículo privado, si será poco contaminante y si realmente no será otra vez un agujero negro para dinero público".

En caso de que Colau no consiguiera el apoyo de Esquerra, el concejal independiente, Gerard Ardanuy, podría resultar clave para decantar la balanza a favor o en contra del proyecto. Se da la circunstancia que Ardanuy preside la comisión municipal que abordará el tranvía por la Diagonal en la que el equipo de gobierno tendrá que seducir al resto de partidos para conseguir un consenso alrededor del proyecto para que pueda completarse y no quedar parado como otras obras claves de la ciudad.