El procés se cargó el pacto de gobierno entre Barcelona en Comú y el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona. Ada Colau, la alcaldesa, delegó toda la responsabilidad en las bases de su partido, pero la ruptura se cocinó a fuego lento tras las tensiones internas en los comuns.

Cuatro concejales presionaron insistentemente a Colau para que rompiera con el PSC después de que los socialistas apoyaran la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Catalunya. Los partidarios de finiquitar el pacto fueron Gerardo Pisarello (primer teniente de alcalde), Jaume Asens y Eloi Badia. Los tres concejales forman parte del núcleo duro de Colau.

A estos tres destacados miembros de Barcelona en Comú, se unió en las presiones para echar a Jaume Collboni y a su equipo la concejala de Ciutat Vell, Gala Pin, a quien Colau conoce desde tiempos del activismo. Colau también se decantó finalmente por la ruptura.

Oficialmente, la ruptura de los comuns con el PSC se fraguó en una consulta a mediados de noviembre a las bases del partido. El resultado fue más ajustado de lo esperado. El se impuso por un un 54,18% (2.059 votantes), frente a un 45,68% que dijo que no (1.736 personas),

LAIA ORTIZ Y JANET SANZ, DISCREPANTES

De hecho, dentro del mismo gobierno de Barcelona en Comú, había voces discrepantes con la ruptura. En contra estaban las concejales Laia Ortiz, Janet Sanz y Laura Pérez. Ortiz y Sanz son la segunda y la quinta teniente de alcalde, respectivamente. Ambas vienen de ICV, y en estos dos años de mandato las discrepancias entre el círculo más próximo a Colau y las concejalas de ICV se han echo evidentes en más de una ocasión.

También entre la órbita de los comuns, fuera del Ayuntamiento, aparecieron numerosas primeras espadas contrarias a finiquitar el pacto con el PSC. Algunos de los más críticos fueron Lluís Rabell, Marc Bertomeu y Raimundo Viejo. 

Particularmente duro fue Rabell. “La ruptura es una pésima noticia para Barcelona y peor aún para Catalunya”, manifestó. “Ha sido una consulta condicionada, con un resultado previsible, para vestir una decisión de ruptura tomada de antemano. Es una irresponsabilidad mayúscula”, añadió el expresidente de la Federació de Associacions de Veïns i Veïnes de Barcelona.

El que fuera concejal de Barcelona en Comú los primeros meses de gobierno de Colau y ahora diputado en el Congreso de los Diputados, Raimundo Viejo, también discrepó de la decisión tomada. "La participación democrática no puede ser una excusa para evadir la responsabilidad de gobierno. Lo siento, Barcelona", opinó.

Para, el exsecretario general de Podem en Barcelona, Marc Bertomeu, "romper el acuerdo con el PSC en Barcelona es un disparo al pie, un gol por la escuadra que nos ha colado el procés, aquellos que nos quieren ver divididos y peleados". Y destacó que fueron víctimas de la política de bloques que quieren deshacer: "Ni DUI, ni 155, pero siempre obedeciendo a los de la DUI".

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