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El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido retirar las medallas que en su día se entregaron a personajes ligados a la dictadura franquista.

El acuerdo sobre este asunto ha contado con los votos a favor de todos los partidos políticos del pleno, excepto del PP que se ha abstenido tras pedir Alberto Fernández Díaz que en este tipo de decisiones se tuviera en cuenta la actuación de los dos bandos durante los años del conflicto que provocó la llegada de la dictadura franquista.

Las personas a las que se les ha retirado las medallas han sido el propio Francisco Franco, a quién se le otorgó la Medalla conmemorativa de los XXV Años de Paz en 1964; las medallas de oro de la ciudad otorgadas al almirante Luis Carrero Blanco, al general José Solchaga, a la Sección Femenina de la Falange, al general Agustín Muñoz Grandes, al general Alfonso Pérez-Viñeta Lucio, al general Antonio Ibáñez Freire; la medalla de honor de la ciudad al Tercio de Requetes de Nuestra Señora de Montserrat. Además, el pleno ha acordado revocar el otorgamiento del pergamino y la placa de plata de hijo adoptivo de Barcelona al que fue Gobernador Civil de Barcelona durante la dictadura Felipe Acedo Colunga. Y también se ha pedido dejar sin efecto la solicitud, hecha en 1929, de la Gran Cruz de la Beneficencia a Severiano Martínez Anido.

La alcaldesa, Ada Colau, ha celebrado la revocación de las medallas: "Barcelona es y será ciudad antifascista", y el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, ha dicho que esta decisión no es solo un reconocimiento a las víctimas del franquismo y la dictadura, sino una muestra de que la capital catalana no permitirá que esta barbarie se vuelva a repetir.

Por otro lado, el pleno ha decidido otorgar la Medalla de Oro al Mérito Civil al abogado August Gil Matamala, un abogado laboralista catalán ligado a los sectores independentistas.

MEMORIA HISTÓRICA

El acuerdo del pleno del Ayuntamiento de retirar las medallas otorgadas a los militares y asociaciones franquistas se enmarca dentro de la ley de Memoria Histórica y se une a las decisiones tomadas en su día por el consistorio de retirar los nombres a algunas calles de la ciudad, como la calle del Almirante Cervera, sustituida por Pepe Rubianes, la plaza Joan Carles I, por el Cinc d'Oros.