Eloi Badia, concejal de Presidencia de Barcelona e ideólogo del proyecto de la funeraria municipal, oculta información y lanza datos sueltos para anunciar el proyecto de la funeraria municipal. Sin embargo, a 123 días de las elecciones, ejecutar este proyecto será altamente complicado, tal y como adelanta Crónica Global.

Badia ha reiterado su intención de llevar la propuesta de esta empresa pública, tras pactar con la CUP, al pleno de febrero. Hay que recordar que esta iniciativa ya ha sido rechazada hasta en tres ocasiones entre 2017 y 2018 y, a día de hoy, la propuesta no cuenta con el apoyo suficiente para su aprobación. Para completar esta transacción sería necesaria la venta del 15% de Serveis Funeraris, algo que se debería negociar entre los dos socios de la empresa, de carácter mixto: El Ayuntamiento y Mémora. Esto alargaría el proceso y sólo se conseguiría mediante pleito o mediación.

TANATORIOS

Este proyecto de funeraria no tiene todavía una ubicación tras el fracaso de la compra del tanatorio de Collserola a Mémora que no pudo culminarse por falta de acuerdo respecto al precio. Además, la ubicación de dichos equipamientos cerca de núcleos de viviendas puede enfrentarse a la oposición vecinal pese a que, según Badia, el proyecto de la funeraria municipal cuenta con el apoyo de una “abrumadora mayoría”.

Durante su comparecencia, explicó que el Ayuntamiento tiene prevista la construcción de 26 nuevas salas de vela, a pesar de que ya tiene 70 por su participación del 15% en Serveis Funeraris de Barcelona (Sfb), que dispone de 16 espacios en Les Corts; 12 en Sant Gervasi; 22 en Collserola y otras 20 en la nueva instalación de Sancho de Ávila. Las mismas y las de la competencia presentan una ocupación media del 50%.

EMPLEADOS

En el pasado, el colectivo de empleados de Serveis Funeraris ya se significó en contra de la creación del operador público. Por su parte, la otra empresa pública de la ciudad, Cementiris de Barcelona, que gestiona los camposantos, lo apoyó en una votación que fue amañada con los votos de los directivos y cúpula, tal y como avanzó Crónica Global.

Una de las opciones planteadas por el grupo Popular municipal fue la rebaja de las tasas que cobra Cementiris de Barcelona y, así, lograr abaratar los costes de los sepelios. De hecho, la empresa actual encareció los nichos en 2018 pese a que sus beneficios se acercan a los 20 millones de euros en los últimos diez años. Según Eloi Badía, una inhumación llega a los 6.00 euros en Barcelona frente a la mitad, que es la cifra deseada por el equipo de gobierno. Sin embargo, omitió que en junio llegó a un acuerdo con Mémora y Áltima que no cumplía los requisitos que, sin embargo, pretende presentar por cuarta vez al pleno municipal.

OPCIÓN MONTJUÏC

Badia sugirió que el hipotético tanatorio del operador público de servicios funerarios de Barcelona se elevaría en Montjuïc, el mayor cementerio público de la ciudad. Este camposanto está en plena elaboración de un nuevo plan director después de que se hundiera un bloque de 144 nichos en 2017. Un plan que todavía no se ha presentado. Además, la torre de sepulturas hundida no ha sido reconstruida 17 meses después, ni los restos hallados han sido totalmente identificados.

La tragedia del cementerio de Montjuïc no ha sido remediada y hasta 60 familias esperan ser resarcidas. Ello no pasó desapercibido para la oposición municipal, que recordó ayer por voz del PP que el tema debe ser cerrado en beneficio de los afectados. Por otro lado, Badia ha sido denunciado, junto a Jordi Valmaña, por los delitos de daños, profanación, falsificación documental, prevaricación y malversación por la catástrofe de Montjuïc. Los partidos que no forman parte del ejecutivo local consideran que se trata de un proyecto "electoralista".