Los ánimos en la Facultad de Náutica están inquietos. Una carta abierta del profesor José Manuel de la Puente a los miembros del Departamento de Ciencia e Ingeniería Náutica de la UPC alerta sobre la intención de la Universidad de trasladar la sede de la Facultad de Náutica sin consultar con los responsables de la misma. Esta Facultad ocupa el palacete que hay en el Pla de Palau y se quiere trasladar a las inmediaciones del Hotel Vela, en la Nova Bocana.

En ese lugar, donde muy cerca de los terrenos del Hermitage, iría el nuevo Nodo Formativo y Tecnológico de la Náutica. Fuentes de la UPC señalaron a Metrópoli Abierta que el proyecto no se ha discutido todavía internamente y que, si se lleva a cabo en el futuro, “se hará hablando con todas las partes involucradas y, especialmente, con los responsables de la Facultad”. Pero el Ayuntamiento de Barcelona ha tirado recto y la empresa municipal BIMSA ha sacado a concurso restringido las obras del proyecto para realizar en ese lugar la nueva Facultad, en “una actuación enmarcada dentro de la estrategia de Economia Blava i Sostenible de Barcelona”. En la Universidad ironizan que ahora también es la “estrategia de los hechos consumados”.

UN PROYECTO DE “ENORME ENVERGADURA”

Desde la UPC afirman a este diario que a la entidad académica no se le ha consultado nada, pero el consistorio tiene la voluntad de ubicar el edificio de la nueva Facultad en la Nova Bocana y que “comprenda un conjunto de actividades económicas vinculadas con el mar, que favorezcan un desarrollo socioeconómico sostenible y contribuyan a la preservación ambiental del medio marino y de la zona marítimo-terrestre”.

De la Puente alerta de que la iniciativa “tiene una enorme envergadura, pues se saca a concurso el anteproyecto, el proyecto de base, el de ejecución y la dirección de obra. En los concursos de proyectos públicos, a veces, alguna o varias de estas cuatro partes mencionadas se licitan por separado, pero aquí, en esta ocasión, el pack es completo, entero, como si se diera a entender que el edificio es urgente y realizable sin dilaciones”.

LA SORPRESA DEL DECANO

En su crítica, pone como ejemplo que es como si un día la Generalitat saca a concurso un edificio nuevo para la Escuela de Caminos de la UPC “y se da por consumado el traslado de la ETSCCPB a otro lugar” o saca a concurso dando por hecho el traslado de la Escuela de Ingenieros de Telecomunicaciones. Lo lógico, añade, “es que el tema hubiese pasado antes por la Junta de la Escuela y por el Consejo de Gobierno de la UPC”.

El profesor, que tiene un cierto peso intelectual en el colectivo universitario, critica que la Facultad no se haya posicionado públicamente ante este episodio, aunque reconoce que el decano de la Facultad de Náutica, Agustín Martín, fue el primer sorprendido cuando el Ayuntamiento sacó a concurso la construcción del edificio el 29 de diciembre pasado. El coste total de las obras, en principio, supera los 2.260.000 euros.

EL COMPROMISO DEL RECTORADO

“Hay que exigir una mínima dignidad institucional a la UPC, pues desde el Rectorado y la Gerencia de la Universidad se ha otorgado, obviamente, un consentimiento (insólito) al Ayuntamiento para lanzar esta infraestructura a concurso”, escribe el profesor en su carta. Desde la institución educativa, en cambio, aseguran a este diario que “a nosotros nadie nos ha dicho nada ni se ha tratado el tema en los órganos de gobierno”. Ese hecho, no obstante, dejaría al consistorio en una situación comprometida, puesto que implicaría que ha iniciado una faraónica obra sin consultar antes con los afectados, empleando la táctica de la “dinámica de hechos consumados”.

El profesor De la Puente recuerda que el rector se había comprometido a que no se daría un paso sin consultarlo antes con la Facultad, pero el tema no ha llegado ni a la Junta de Náutica ni al Consejo de Gobierno de la UPC. “¿Qué significa esta licitación a ciegas de una caja sin más programa arquitectónico que aularios y laboratorios apilados (según los documentos propios de la licitación), con el objeto de llenar de hormigón unos metros cuadrados –al parecer, escasos–, y que pretende satisfacer una "necesidad urbanística" del Ayuntamiento?”, critica el académico.

INTERESES OSCUROS

“¿Por qué se tolera esta inversión metodológica absurda?”, se pregunta a continuación. Para De la Puente, la cúpula de la UPC no es ajena a la operación urbanística que planea el consistorio y afirma directamente que “mire como se mire, no quedan claros qué intereses reales hay tras esa estrategia conjunta de la Universidad y el Ayuntamiento, con el consentimiento tácito del Puerto de Barcelona, que es ahí donde se ubicaría la nueva sede”.

De esta manera, el profesor reclama “una explicación básica y perentoria. Desde el punto de vista de la formación de consensos –según los estatutos de la UPC–, este proyecto no debería prosperar legalmente”.

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