Ni el patrimonio de Barcelona se libra del incivismo. Si recientemente, Metrópoli denunciaba pintadas en un edificio modernista de la esquina de Ausiàs Marc con Bailèn, ahora han aparecido grafitis en la Torre Garcini del Guinardó.

Las pintadas están en una de las puertas de acceso del edificio, de titularidad municipal, que espera desde hace tres años una transformación para reabrir como equipamiento.

El objetivo del Ayuntamiento es construir en la Torre Garcini un centro de gente mayor y adecuar los jardines para uso ciudadano. El edificio se encuentra ahora cerrado y tapiado.

La intención del consistorio es que las obras de remodelación de este inmueble del Guinardó, del que se tienen datos de su existencia desde el siglo XVIII, puedan empezar antes de finales del actual mandato.

La redacción del proyecto determinará el calendario y el presupuesto.

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