El nuevo sistema de recogida de basura, que busca incentivar el reciclaje, es un fracaso. Los contenedores han desaparecido de una parte del barrio de Sant Andreu del Palomar y ahora los vecinos están obligados a dejar la basura en espacios y días concretos, y en recipientes homologados o bolsas reciclables. Si el consistorio considera que el reciclaje se ha hecho mal, no se lleva la basura. A la larga llegarán las sanciones.

La iniciativa, bautizada como Puerta a puerta, ha puesto a Sant Andreu en pie de guerra. Las protestas se han sucedido, tanto en la plaza de la Orfila como en el consejo de barrio. Los vecinos han llegado a pedir la dimisión de Ada Colau, que de momento se niega a introducir cambios.   

CALLES LLENAS DE BASURA

El método ha dejado instantáneas impropias de una ciudad como Barcelona: calles llenas de bolsas con la basura que no ha sido recogidas. En ellas, el Ayuntamiento deja un adhesivo en el que advierte que no se han llevado los residuos porque el reciclaje no se ha hecho bien.

Una de las mayores críticas al sistema es la vulneración de la privacidad. Hasta ahora no habían aparecido imágenes de presuntos operarios municipales hurgando en la basura de los ciudadanos. Vecinos del barrio han cedido una a Metrópoli. Es la foto de la vergüenza. La imagen habla por sí sola.

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