Una zona con equipamientos deportivos situada entre las playas de la Barceloneta y del Somorrostro, en Barcelona, tuvo ayer un elevado número de usuarios para realizar actividad física a pesar de encontrarse precintada y cerrada al público a causa de la emergencia sanitaria de la COVID-19.

La capital catalana se encuentra en fase 1 de la desescalada y entre las 20:00 y las 23:00 horas se puede hacer deporte de forma individual, pero no en ese espacio, que consta de barras y anillas, entre otros elementos, para hacer ejercicio.

SIN DISTANCIA DE SEGURIDAD NI GUANTES DE PROTECCIÓN

Sin embargo, se pudo observar en esas instalaciones a gran cantidad de deportistas que hacían uso de los aparatos instalados camino de los espigones que separan ambas playas, sin mantener las debidas distancias físicas de seguridad y tocando las barras y anillas sin guantes de protección.

Varias personas descansaron asimismo en unos asientos de cemento situados a pocos metros, también cerrados al público y precintados con cintas de plástico. Esta mañana las instalaciones han amanecido nuevamente precintadas, al igual que las de la playa de Sant Sebastià, que se cerraron días antes, y en ellas no se ha visto a gente, una imagen muy distinta a la que se vio ayer. 

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