Abel Caballero lo ha vuelto a hacer. El exministro de Transportes, Comunicaciones y Turismo socialista, y actualmente alcalde de Vigo, ha puesto la urbe gallega en el mapa mundial de nuevo al iluminar la ciudad por encima de cualquier otra en España en Navidad. Árboles, regalos, muñecos de nieve y una noria de tamaño descomunal se han convertido en la carta de presentación de una pequeña metrópoli desbordada por el turismo.

NAVIDAD A GRAN ESCALA

Las credenciales de la ciudad gallega causan impacto. Con un árbol iluminado con tecnología led de 31 metros de altura y una noria que, contando su base, supera los 60 metros, la Navidad en Vigo se vive a gran escala.

Regalos, muñecos de nieve, guirnaldas, figuras de pesebre y una banda sonora de villancicos ininterrumpidos, completan un atrezzo que convierte a las calles de la ciudad en un parque temático navideño de 109,1 kilómetros cuadrados.

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Interior del árbol de Navidad de Vigo / RP

RECLAMO TURÍSTICO

Caballero no dudó en predicar el pasado año que tenía el objetivo de que su ciudad fuera visibile desde el espacio. Y así fue. El gasto de 2,8 euros por habitante facilitó la consecución de este objetivo, pese a que Vigo ya era visible con anterioridad al amplio despliegue lumínico según aseguraron algunos físicos en 2018.

La inversión total de más de 800.000 euros en iluminación navideña tiene dos caras. Pese a ser un desembolso más que notorio, el retorno se está cumpliendo. Y es que a las 170.000 personas que asistieron al encendido de luces hay que sumar las más de 700.000 que pasaron por el árbol gigante ubicado en la Porta do Sol ya con motivo del puente de diciembre. La oferta hotelera alcanzó el 100% en Vigo, desbordando también alojamientos en ciudades cercanas como Sanxenxo, Ourense o Santiago de Compostela. El tradicional Belén de la Casa das Artes también experimentó un notable crecimiento de visitantes, triplicando la cifra conseguida el pasado año en estas fechas con un total de 9.000 personas.

La estampa en las calles y los comercios ha convertido en innegable el éxito de la iniciativa del gobierno municipal vigués. Cortes de tráfico entre las 18:00 y las 02:00 horas a diario, calles peatonales como la Rúa do Principe desbordadas y cafeterías y pequeños comercios locales donde los clientes no dejaron de amontonarse durante el pasado puente, lo que se traduce a una facturación muy superior en los diversos establecimientos del suroeste de Galicia.

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Noria de 60 metros en la ciudad gallega / RP

BARCELONA, EN SEGUNDO PLANO

Mientras vecinos y comerciantes disfrutan, un año más, de los beneficios que supone disponer de este despliegue navideño, la Barcelona de Ada Colau continúa en segundo plano. El pasado año los recursos de Vigo superaron en 43 veces los de la capital catalana en lo que se refiere al presupuesto navideño. Como indicador, el gasto por habitante en la Ciudad Condal fue de 0,06 céntimos per cápita, cifra muy alejada de los 2,8 de la urbe gallega.

El pasado año el gasto del gobierno barcelonés fue mínimo, siendo sobrepasada por todas las grandes ciudades españolas y generando las protestas, especialmente, de comerciantes, que lamentaron la dejadez de Colau en una cuestión con una destacada influencia en los ingresos de los negocios.

Este año, la entrada del PSC al gobierno municipal ha paliado ligeramente la situación, aumentando la inversión en esta temática. La nueva Fira de Nadal del Port Vell es buen ejemplo de ello, con atracciones como la noria gigante o la instalación de un árbol de 31 metros y un pesebre polémico.

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Árbol de Navidad de Vigo / RP

Pese a la mejora, Barcelona sigue a años luz de ciudades como Vigo, ofreciendo iluminciones modestas que quedan muy lejos de años anteriores en la capital catalana.