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La macrooperación policial llevada a cabo en el Raval para desmantelar la mafia paquistaní de tráfico de drogas ha sido aplaudida por la mayoría de las organizaciones vecinales del barrio.

La presencia de centenares de agentes de los Mossos d’Esquadra, la Guardia Urbana y la Policía Nacional, la detención de numerosos presuntos delincuentes y la entrada en decenas de narcopisos ha devuelto, de momento, una cierta tranquilidad al barrio.

Sin embargo, no todos son parabienes. Los residentes de la zona temen que todo se quede en un macrooperativo y que los efectos del mismo se noten durante unos días. ¿Y después qué?, se preguntan.

CONTINUIDAD NECESARIA

La mayoría de los residentes consultados prefieren mantener el anonimato. Comparten vida diaria, calles e incluso edificios con algunos de los implicados en la trama. Los conocen desde hace tiempo, siempre han sabido a qué se dedican y prefieren no verse señalados.

Uno de los residentes reconoce que la operación es “una medida que intenta paliar una situación, pero no entra en el fondo de la cuestión”. Considera que ha sido “un duro golpe al pequeño trapicheo”, pero defiende que mientras no se investiguen a fondo las redes “que introducen la droga en el país, el asunto seguirá”. Piensa, como muchos otros, que los detenidos son fácilmente sustituibles dentro de este tipo de organizaciones.

 

Los agentes inspeccionan un local / CR
Los agentes inspeccionan un local / CR

MAYOR FIRMEZA

Tampoco ve las cosas claras J.C., que vive muy cerca de una de las zonas más conflictivas del barrio, la calle Robadors. “Si, estoy contento de que hayan dado este golpe”, reconoce. Aunque su la expresión de su cara no parece tan feliz. “Pero esto ya lo vimos el año pasado, cuando hicieron lo mismo con los dominicanos”.

Defiende que para acabar con el problema “hay que hacer políticas más firmes y de forma continuada”. Considera que, de la misma forma que los vecinos se desilusionan cuando ven que no hay continuidad en las actuaciones policiales, “estas también pueden sentir que su trabajo acaba en nada si dentro de un tiempo hay otra mafia que ocupa el lugar de los paquistaníes”.

CAMBIOS LEGISLATIVOS

La mayoría de los vecinos consultados hacen referencia a la necesidad de reformar la ley. Casi todos coinciden en una frase: “A la mayoría de los detenidos, la semana próxima los tenemos aquí otra vez”.

Es, según M.F., “un temor y una realidad”. Y añade: “¿Cómo vamos a confiar en la justicia? Les conocemos, sabemos que son delincuentes, pero los volveremos a ver por aquí con una sonrisa en la boca, ya lo hemos vivido antes”.

Reconocen el trabajo policial, “pero supongo que ellos también se desilusionan” cuando ven a los detenidos en la calle a las pocas horas, dice Julia S. “No sé si será legal, pero sí sé que es injusto”. Asegura que esta harta de ver y oír las noticias sobre el barrio y reconoce que “en los últimos tiempos todo ha ido a peor. O esto cambia, o el barrio se muere”.