Una vecina de Ciutat Vella ha denunciado haber sufrido una agresión de tintes antisemitas. La mujer, A.T., de origen ruso y que vive en el distrito de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera, fue atacada en el mismo edificio en el que tiene su domicilio por unos vecinos de origen magrebí.

La agresión se produjo en presencia del hijo de siete años de la mujer, quien desde entonces vive con miedo cada vez que tienen que entrar en el edificio.

DIFERENCIAS VECINALES

El incidente tiene su origen en la disputa que la mujer de origen ruso tiene con una familia de magrebíes del mismo edificio, de propiedad municipal. Todos los vecinos viven en régimen de alquiler, aunque la mujer rusa denuncia que hay algunos pisos ocupados de manera ilegal.

Las marcas de los golpes también están en el cuello
Las marcas de los golpes también están en el cuello

Uno de los miembros de la familia agresora se niega a abandonar la presidencia de la entidad pese a que “los vecinos me han elegido a mi”, afirma A.T., “pero ellos se niegan a darme los papeles de la comunidad”.

Aunque ha denunciado al caso al Institut Municipal de l’Habitatge, propietario del inmueble, el tema sigue sin solucionarse. Este hecho al parecer ha molestado a los vecinos de origen magrebí, que tras varias amenazas un día decidieron pasar a la acción.

PATADAS Y PUÑETAZOS

Un día que la mujer rusa iba, acompañada de su hijo, a buscar al colegio a los hijos de una amiga, se topó con los vecinos esperándola en la puerta del ascensor. Sin mediar palabra, “el padre, el hijo, la mujer de este y el hijo adolescente de ambos empezaron a darle puñetazos y patadas y me tiraron al suelo”, denuncia A.T. También empujaron a su hijo, al que le entró el pánico y se lanzó escaleras arriba para huir de la situación. Se refugió en el rellano del piso en el que vive con su madre.

INSULTOS ANTISEMITAS

Entre puñetazos y patadas, los agresores se dedicaron a insultar a la mujer, de religión judía, con gritos como “judía de mierda, eres una hija de puta, te vamos a matar, vete a la mierda”, según consta en la denuncia policial.

Una vez logró huir de sus agresores, A.T. se dirigió a su vivienda para localizar a su hijo. Desde allí avisó a los Mossos, que se personaron en la finca y tomaron declaración a la agredida y a los agresores. La primera fue conducida en ambulancia a un centro médico para atenderla por los golpes recibidos.

Con el parte médico en su poder, la mujer rusa fue a la comisaría de los mossos a poner la correspondiente denuncia.

AYUDA PSICOLÓGICA

Una de las peores consecuencias de lo sucedido es que el hijo de la mujer va a recibir ayuda psicológica por el shock que sufrió tras ver como su madre era golpeada e insultada por un grupo de vecinos. El miedo del menor se plasma en los nervios que padece cuando entra en el edificio.

EL SILENCIO DE HABITATGE

Pese a que en el Institut Municipal de l’Habitatge tienen constancia de lo ocurrido, por el momento sus responsables no quieren exigir al actual presidente que entregue los papeles a su sustituta. “Dicen que lo hacen para que no se cabreen y para protegerme”, denuncia A.T. Aunque reconocen que es ella la presidenta legítima, por el momento prefieren esperar a que se calme la situación.

Mientras tanto, A.T. continúa recibiendo amenazas y ha tenido que escuchar insultos de todo tipo cuando entra o sale del edificio. “Algunos viven en un bajo y controlan cuando entro o salgo”, denuncia.

Por el momento, no le queda más remedio que aguantar y esperar a que la administración adopte las medidas oportunas para poner fin a la situación.