El vandalismo ferroviario en el área de Barcelona, es decir en trenes, metro y tranvía, tiene un coste de unos 15 millones de euros al año, según los datos que ha dado a conocer este miércoles el director general de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM), Pere Torres. En 2018, los convoyes de Renfe, metro, tranvía y Ferrocarrils de la Generalitat sufrieron 3.000 ataques.

Los cuatro operadores de transporte han dado a conocer una campaña, que se lanzará el 1 de octubre, que quiere concienciar a la ciudadanía de las "graves consecuencias" que tienen estos actos. Según Torres, el vandalismo ferroviario es una forma de delincuencia y no tiene nada que ver con el arte urbano, en referencia a los grafiteros. El lema será Es vandalismo, es inaceptable.

ENDURECER LAS PENAS

Las distintas empresas coinciden en la necesidad de endurecer las penas de estos actos. "No se debe centrar solo en el coste económico, sino también en las interrupciones de servicio y el riesgo que supone para usuarios y trabajadores", subraya Torres. Los servicios jurídicos de los operadores creen que la mejor opción es reformar el artículo 557 del Código Penal para ampliar los supuestos y aumentar las penas por los daños, que ahora van de seis meses a tres años de cárcel.

El año pasado, los 3.000 ataques en trenes, metros y tranvías afectaron a unos tres millones de viajeros. Según los Mossos d'Esquadra, los grafiteros son cada vez más jóvenes. El presidente de los Ferrocarrils de la Generalitat, Ricard Font, ha añadido que los vándalos son grupos organizados y que cada vez actúan con más violencia hacia trabajadores y pasajeros.

VANDALISMO EN LA SAGRERA

El último acto vandálico que se ha hecho público tuvo lugar a finales de agosto en la estación de la L1 de la Sagrera, cuando todavía estaba cerrada por obras. Un grupo de jóvenes entró y pintó en poco minutos varios vagones de metro. Aunque la policía hizo acto de presencia, no consiguió arrestar a nadie.