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“Es ridículo. Es una tomadura de pelo. Con la cantidad de perros que hay en Barcelona, no es suficiente. Es un espacio simbólico que nos han dado pensando que así estaríamos calladitos”. Así es como describe Marian Benito los 1.250 metros cuadrados que conforman el área para perros de la playa de Llevant de Barcelona. El tramo tiene un aforo de 100 perros, mientras que en la capital catalana hay, según el Colegio de Veterinarios de Catalunya, 149.870 canes (1 por cada 10 vecinos). Es por eso que Benito no para de insistir que necesitan "más espacio”.

Ella no es la única usuaria de la playa descontenta. Acompañada por su perro Tomy, Andrea Feria cuenta que, en los días más concurridos, a los canes les resulta imposible correr entre todas las toallas que hay en la arena. Carlos López y Domingo Artigas aseguran que no solo vienen con Rocco a primera hora para evitar los momentos de más calor, también porque es cuando puede “estar mejor”. Diego Barrús, que ha venido hoy por primera vez, pensaba que el espacio sería “algo más grande” por las fotos que vio en la red. Y hay muchos otros usuarios que llevan tres veranos reclamando más espacio.

La escasez de metros hace a Benito recordar que “cuantos más perros convivan en un espacio reducido, más posibilidades hay de que estallen peleas”. Una opinión que difiere de la de Xavi H., el Informador del Ayuntamiento para el Espacio de Perros del espacio, que asegura que este año no ha habido ningún conflicto más allá de “pequeños enfrentamientos” a base de ladridos. También asegura que este año no se ha superado el aforo, mientras que en 2018 solo ocurrió en una ocasión. El pasado viernes a las 11:45, este medio pudo observar a unos 20 perros entrar y salir del agua sin parar. “Ellos quieren divertirse. Igual que las personas”, dice López.

El tramo de la playa de Levante destinado a los perros / ANIMALS DEL MARESME

El tramo de la playa de Llevant destinado a los perros / ANIMALS MARESME

LOS SERVICIOS DEL AYUNTAMIENTO

Durante el periodo que este tramo de la playa de Llevant que está destinado a los animales de compañía, del 24 de mayo al 14 de setiembre, el Ayuntamiento ofrece a los usuarios bolsas para los excrementos, cantimploras con agua y vinagre para verter sobre la orina y, además, supervisan que todos los perros tengan chip y que los “potencialmente peligrosos” lleven siempre bozal, entre otras medidas, cuenta Xavi H. “Ofrecemos asistencia de 10h a 19h. A partir de entonces no hay control pero el espacio sigue abierto. Si surge algún conflicto podrían llamar a la Guàrdia Urbana, pero eso no ha pasado nunca”, añade.

Feria asegura valorar que Tommy tenga la posibilidad de bañarse en Barcelona y que “el agua está muy limpia”, pero además de la carencia de metros, ha detectado algunos inconvenientes. “Hasta la semana pasada no había una tarima que llegara hasta la entrada de la zona de perros, y a ellos les queman las patas”, cuenta Feria. Y agrega: “La tarima que hay ahora es muy estrecha. Si hay tres personas con tres animales, ya no pasas. Tienes que pasar de uno en uno. Otro tema es que la ducha es muy pequeña, y eso hace que algunos perros grandes no se puedan duchar”.

LA OTRA CARA DE LA MONEDA

No todas las personas que concurren la zona están de acuerdo con la existencia de este tramo. Desde el chiringuito más cercano cuentan que cuando el recinto está vallado “todo va bien”. Pero cuando la cerca desaparece al terminar la temporada de verano, “galgos o dóbermans se pasean por la terraza, y eso molesta a algunas personas. Además, hay un problema de higiene porque se hacen pipi y caca y dejan pelo”. Aunque aseguran ser pro animales, reconocen que preferirían que estuviesen en otro lugar.

Un perro disfruta de un día de playa / METRÓPOLI ABIERTA

Un perro disfruta de un día de playa / MA

Otra postura similar es la de Susano Terres, vecino del barrio de Diagonal desde hace 56 años. Él también tiene perro, pero cree que los animales no deberían ir a la playa, sino a la montaña. “Me parece una barbaridad que exista esta playa. Cuando me estiro en la arena y pasan jugando, me molestan. Además, no es higiénico”, cuenta Terres, quien siempre opta por instalar su toalla y nevera lejos de los canes.

LA SOLUCIÓN

A pesar de que no todas las opiniones son favorables a la presencia del llamado “mejor amigo del hombre”, Benito, López, Artigas, Barrús y Feria seguirán viniendo a este espacio con sus compañeros. Todos creen que no hay más solución que “ampliar el tramo” y las propuestas son múltiples: desde ensancharlo cinco metros, “cargarse el primer chiringuito y así ganar unos 20 metros” o hasta que “abarque toda la playa de Llevant”.

Sean los metros que sean los que estos usuarios creen que el Ayuntamiento debería destinar, Barrús está seguro de que cualquier mejora beneficiará la calidad de vida de todos los perros de Barcelona y su área metropolitana. “Cuantos más espacios y cuidados haya para ellos, menos abandonos habrá. Eso está claro”, sentencia.