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Una de las promesas más sonoras de Ada Colau durante la campaña electoral de las pasadas municipales fue la construcción de 4.000 pisos de alquiler social. Con su experiencia y supuestos credenciales como líder de la PAH, hizo una clara apuesta por la vivienda, una de las principales preocupaciones de los barceloneses (y españoles) desde que estalló la crisis económica en 2008.

Sin embargo, tras haber agotado prácticamente su mandato, la realidad dista mucho de lo prometido, y eso es precisamente lo que le han afeado este lunes todos los partidos de la oposición durante la última comisión municipal de esta legislatura. Las formaciones de la oposición han calificado de "muy pobre" el balance de las políticas de vivienda del gobierno de Colau, que han criticado duramente el hecho de que no haya hecho mejoras en este ámbito.

DEFENSA DE LA GESTIÓN

Pese a las coincidencias de todos los grupos políticos, el gobierno municipal no ha hecho ningún tipo de autocrítica en materia de vivienda. En su comparencia, el concejal de Vivienda, Josep Maria Muntaner, ha asegurado que se han adjudicado 834 pisos durante este mandato, 1.048 están en construcción, 1.330 en redacción de proyecto y unos 1.200 más con suelo y financiación.

Muntaner, que ha defendido la gestión de Barcelona en Comú en esta materia, ha recordado que se han comprado más de 2.000 viviendas y, según él, la inversión en viviendas nuevas ha sido de más de 500 millones: "El próximo Gobierno, que espero que encabecemos, se podrán entregar muchas viviendas gracias al trabajo realizado en este mandato", ha afirmado el concejal de vivienda.

BALANCE NEGATIVO

Desde el PDeCAT, Jordi Martí ha sostenido que el balance global es bueno, aunque ha afeado al gobierno municipal que, teniendo en cuenta las expectativas que marcaron, "no es positivo". Además, ha defendido el legado del exalcalde Xavier Trias en esta materia, ya que, según él, fue quien inició un cambio de paradigma en materia de vivienda asequible fue el exalcalde de CiU Xavier Trias el anterior mandato.

Por su parte, el concejal de Cs Koldo Blanco ha reprochado al gobierno de Colau que el balance en vivienda es "muy pobre" por poner la ideología por encima del pragmatismo, y ha recordado que cada vez hay más familias que esperan una vivienda. Blanco ha pedido al gobierno más autocrítica y humildad.

FALTA DE AUTOCRÍTICA

La edil de ERC Montserrat Benedí ha acusado al consistorio de no reconocer "sus errores" y de desviar las responsabilidad propias, ha pedido a BComú que no juegue con las necesidades de los vecinos y ha descrito de miseria el balance de pisos nuevos en relación a las expectativas marcadas.

Uno de los más críticos ha sido el PSC, quien ha cuestionado las cifras aportadas por el concejal de vivienda: "Se hace difícil de entender que cada vez den cifras distintas", ha dicho el edil socialista Daniel Mòdol, que también ha lamentado que no comparecieran la teniente de alcalde Janet Sanz o la alcaldesa Colau para hacer balance de las políticas de vivienda.

FALTA DE EXPERIENCIA

Alberto Villagrasa (PP) ha sostenido que las políticas de vivienda han sido un fracaso por falta de experiencia: "Tras la pancarta es fácil pero gestionar exige responsabilidad", y además ha advertido de que medidas como la reserva del 30% en promociones tendrán algún problema legal, ha dicho.

La concejal de la CUP Maria Rovira ha lamentado que sean los mercados y los privados los que "reinan y deciden" cómo funciona el sector de la vivienda, lo que genera desigualdad y expulsión de los vecinos.