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Convertir el parque de los Tres Turons en un gran pulmón de Barcelona es un proyecto que se arrastra desde hace décadas por los despachos del Ayuntamiento. Uno de los principales problemas a los que no se ha encontrado solución es la reubicación de las más de 100 familias cuyas viviendas están afectadas y tienen que ir al suelo. Hace unos años, el Ayuntamiento ya desafectó centenares de casas que no se tendrán que derribar.

Ahora, el gobierno de Ada Colau ha decidido dar una nueva vuelta de tuerca a la propuesta y ha puesto sobre la mesa convocar un concurso de proyectos para definir el parque con una mirada global a partir del planeamiento de 2010. Bajo el mandato de Jordi Hereu se decidió convertir los Tres Turons en una gran zona verde sin viviendas.

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Con Xavier Trias en la alcaldía, los criterios cambiaron y se decidió compatibilizar los usos verdes con el de vivienda, pero solo para los vecinos que ya vivieran en la zona afectada, con lo que se prohibían nuevas construcciones. Con Colau esta opción ha quedado descartada, aunque distintos residentes son partidarios de quedarse donde llevan décadas viviendo.

El parque de los Tres Turons se encuentra entre los distritos de Horta-Guinardó y Gràcia. Tiene una superficie de 123 hectáreas que incluyen los turons de la Rovira, el Carmel y la Creueta del Coll. El concurso debe servir para definir el futuro del parque bajo criterios de gestión del verde, la biodiversidad, el agua y la energía.

CAMINOS Y VIVIENDAS

El ámbito del concurso son 83 hectáreas. Quedan excluidos los puntos que ya se han rehabilitado y consolidado como el Park Güell, la Creueta del Coll y la zona histórica del Guinardó. La iniciativa debe servir para definir el parque en tres áreas distintas: la estructura básica de caminos y anillas para establecer itinerarios, la mejora de los bordes del parque y la ordenación de los entornos de las canteras de Can Baró. El proyecto de Can Baró deberá servir también para concretar la volumetría de los edificios de viviendas para realojar a los afectados.

El concurso contará con un jurado formado por personal municipal, externos y representantes vecinales. El concurso tendrá dos vueltas. En noviembre se decidirán los finalistas, nueve como máximo (tres en cada una de las áreas definidas). Los concursantes recibirán 6.000 euros para redactar sus propuestas. Los ganadores se decidirán en marzo. Estos dispondrán de cuatro meses y medio para elaborar los anteproyectos.  

DERRIBAR LAS CASAS

El realojamiento de los vecinos será, una vez más, el caballo de batalla. El gobierno de Colau quiere reubicar a estas personas en distintos edificios, aún por construir, junto a las canteras de Can Baró. La teniente de alcaldía y responsable de Urbanismo, Janet Sanz, ha querido lanzar un mensaje tranquilizador a los vecinos. Sanz asegura que todavía queda mucho tiempo para encontrar la mejor solución. "Estamos en una fase muy inicial".

A ocho meses de las elecciones, el concurso municipal puede quedar en agua de borrajas si tras los comicios gobierna un partido que no vea con buenos ojos el proyecto de Colau, como por ejemplo el PDeCAT.