Airbnb, plataforma de referencia en el alquiler de pisos turísticos, tiene más de 9.900 habitaciones en Barcelona, ciudad que registró una caída en 2018 por culpa de la inestabilidad política, la inseguridad y el atentado terrorista de agosto de 2017.

Enrique Alcántara, presidente de la Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona (Apartur), ha cifrado en un 3% la caída de la facturación de 2018 respecto al año anterior, mientras que la ocupación de estos pisos pasó del 76,6% al 78%. “Trabajamos más y generamos menos y algunas empresas del sector han acabado con pérdidas”, esgrime Alcántara.

CAMBIO DE TENDENCIA

El presidente de Apartur recalca que 2018 fue “un año muy malo”. Y explica que “las pérdidas en los primeros tres trimestres fueron del 10%”. “Este descenso se maquilló en los últimos meses. Ahora falta consolidar este cambio de tendencia en 2019, donde esperamos tener unos resultados parecidos a los de 2017”, añade.

El aumento de los delitos y la inseguridad ha tenido un impacto muy negativo para Barcelona. Los robos a pisos turísticos ya no son excepcionales. Ni tan siquiera las okupaciones. Y en el consulado suizo aseguran que Barcelona es la segunda ciudad en la que han tramitado más pasaportes por robos. Alcántara, no obstante, asegura que la capital catalana “todavía tiene más cosas positivas que negativas”.

LAS CONSECUENCIAS DEL BREXIT

A medio plazo, en Apartur también están muy preocupados por los daños colaterales del Brexit porque “el mercado británico representa entre el 15 y el 20% de nuestra facturación”.

El presidente de Apartur también lamenta que la tasa turística de un piso turístico sea el doble que en un hotel de cuatro estrellas y asegura que su relación con el gobierno que lidera Ada Colau “ha desaparecido”. Como el comercio y la restauración, entre otros, el sector de los pisos turísticos también está desencantado con la gestión de la alcaldesa.