Un grupo de turistas franceses en el paseo de Gràcia de Barcelona / METRÓPOLI ABIERTA
Un grupo de turistas franceses en el paseo de Gràcia de Barcelona / METRÓPOLI ABIERTA

Turistas en Barcelona: pocos y sin muchas alegrías

El reducido número de visitantes, muchos franceses, no supone un impacto para economía de la ciudad

A cuentagotas, pero empiezan a llegar. Los turistas, sobretodo franceses, han comenzado a desembarcar en Barcelona en las últimas semanas. Vienen jóvenes, como un grupo de amigos que esta mañana arrastraba sus maletas mientras salían de un piso turístico del paseo de Gràcia, y también parejas que acuden desde el país vecino. Aprovechan la cercanía y una mayor flexibilidad en las medidas sanitarias. Comerciantes y restauradores, sin embargo, coinciden en el nulo impacto económico que tiene la llegada de estos visitantes sobre la economía barcelonesa.

En el paseo de Gràcia, la principal arteria comercial de la ciudad, los negocios notan una tímida presencia del turismo francés. "Es normal, en su país tienen todo cerrado, aquí tienen más libertad y los hoteles han bajado precios", observa el presidente de la Associació Amics del Passeig de Gràcia, Lluís Sans, y dueño de la tienda Santa Eulàlia. 

PISOS TURÍSTICOS

Dependientes de media docena de establecimientos de la milla de oro, algunos exclusivos y otros dirigidos a un público más amplio, confirman la presencia de clientes extranjeros, la gran mayoría del país galo, aunque casi la totalidad de las compras las realizan los barceloneses. Desde este fin de semana, con el fin del confinamiento comarcal, también compran ciudadanos del área metropolitana y el resto de Cataluña.

Lucas, de 23 años, es uno de los turistas franceses que visitan España estas semanas aprovechando el relajamiento de las medidas en comparación con su país, donde los restaurantes están cerrados y un toque de queda prohíbe salir de casa a sus ciudadanos a partir de las 18.00 horas. Explica que estos días ha celebrado fiestas con una quincena de personas en el piso turístico donde se alojan. 

LA BARCELONETA

En la Barceloneta también han detectado fiestas protagonizadas especialmente por franceses y, recientemente, italianos. En su caso, la asociación de vecinos del barrio de Ciutat Vella denuncia el incivisimo de estos turistas que acuden a Barcelona atraídos por una supuesta manga ancha en nuestro país. La entidad vecinal también acusa a los vecinos de origen europeo, que estudian o trabajan en la ciudad y que organizan botellones y fiestas sin respetar las medidas sanitarias. También la Guardia Urbana detecta desde hace semanas que muchos de los juerguistas son franceses.

Una 'bicitaxi' espera la llegada de clientes en el Port Olímpic este martes / GUILLEM ANDRÉS
Una 'bicitaxi' espera la llegada de clientes en el Port Olímpic este martes / GUILLEM ANDRÉS

A pesar de que los datos de contagios mejoran en Cataluña, las restricciones sanitarias no permiten una vuelta a la normalidad del turismo, que se augura lejos. Los guiris tampoco pueden tomarse una cerveza o una sangría en las terrazas, que cierran a las 17.00. Además, España prohíbe la entrada por aire de pasajeros británicos, brasileños y sudafricanos. Des del 23 de noviembre, exige pruebas PCR negativas a todos los pasajeros que vengan de paises europeos que superen los 150 casos de coronavirus por cada 100.000 habitantes. 

SEMANA SANTA PERDIDA

Comerciantes, restauradores y hoteleros presencian, resignados, una nueva Semana Santa perdida. La percepción de Gabriel Jené es la misma de las últimas semanas. "No notamos síntomas de normalidad en el centro de Barcelona", comenta el presidente de Barcelona Oberta, que representa a los ejes comerciales más importantes de la capital catalana. Sí funciona el comercio de barrio, sobretodo de alimentación, productos informáticos y productos del hogar, en algún caso incluso con mejor rendimiento que antes de la pandemia debido a los cambios en el consumo.

"Estamos a años luz de la normalidad", señalan desde el Gremi de Restauració, que no ven motivos para el optimismo. Los comerciantes del Gòtic, agrupados en la federación Barna Centre, tampoco notan un comportamiento diferente en el consumo de sus comercios. "No hay brotes verdes, ni mucho menos", señalan fuentes de la entidad, que reconoce el goteo constante de cierres.

116 HOTELES ABIERTOS

Pequeños indicios dan señales para el optimismo. Un ejemplo es la apertura de tres hoteles más en la ciudad durante la semana del 15 de marzo. A día de hoy 116 alojamientos (el 26% del total) ofrecen sus habitaciones, la mayoría de ellos ubicados en el Eixample y Ciutat Vella, aunque hay hoteles abiertos en todos los distritos, según datos del Observatori del Turisme a Barcelona.

Las reservas de hoteles en la ciudad condal cayeron hasta el 25,7% la semana pasada. Crecen, sin embargo, las reservas de hoteles en la región de Barcelona, que alcanzan el 64%. Las búsquedas en internet muestran un aumento del interés entre los extranjeros para viajar a Barcelona, aunque la mayoría de búsquedas se realizan desde Cataluña.

​Algunos de los lugares más visitados de Barcelona (Sagrada Família, Casa Batlló y Tibidabo) siguen cerrados. En la Pedrera, solo reciben visitantes locales, aproximadamente un centenar al día, según explica una trabajadora este viernes, lejos de los 1.000 o 2.000 que recibían antes de la pandemia. Hace dos semanas reabrió el Camp Nou Experience, la visita turística por el templo blaugrana.

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