Se llama Noemí Muñoz y es una de las que se ha incluido en la demanda que ACABA ha presentado contra Airbnb en Barcelona. Esta joven barcelonesa vivió su particular calvario en 2016, cuando el Ayuntamiento de Barcelona la sancionó con 30.000 euros por haber alquilado su piso a través de la aplicación de la multinacional de los pisos turísticos.

“Lo pasé muy mal durante meses. Cuando recibí la denuncia del Ayuntamiento, se me cayó el cielo encima”, comenta Muñoz. “De repente, me decían que había incumplido una ley y que me multaban con 30.000 euros. Afortunadamente acabé encontrando ayuda legal con el abogado Dylan Tarín y no tuve que pagar. Pero lo que no pude impedir es que me tuviera que abandonar mi casa y volver a la de mis padres”.

El relato de los hechos es el siguiente:

Noemí Muñoz vivía en un pequeño piso de alquiler, de una sola habitación. Pagaba religiosamente su mensualidad, a pesar de que estaba en el paro y buscaba afonsamente un empleo. Fue entonces cuando, en agosto de 2015, se le ocurrió que podría aliviar su acuciante situación alquilando ocasionalmente el piso. Nada estaba aparentemente en contra, otros lo hacían sin problemas y Airbnb ofrecía la atractiva posibilidad de hacerlo.

“Sé que no era la propietaria del piso, pero yo sólo lo ponía a disposición de la agencia ocasionalmente -fines de semana, por ejemplo- porque aquello era mi hogar. Todo iba normal hasta que en junio de 2016 me llegó la sanción, desafortunadamente: 30.000€. Me quedé helada”, rememora Muñoz, que este miércoles ha asistido, junto a otras tres afectadas, a la publicación de la demanda que el Juzgado Mercantil Nº 10 de Barcelona ha admitido a trámite contra Airbnb, la primera en la historia y en el mundo.

“Yo no podía hacer frente a una multa así, me mataba... Busqué ayuda y me encontré con que no era la única afectada, sino que había docenas de personas en la misma tesitura. Encontré al abogado, recurrimos y, gracias a la presión de ACABA y explicando lo que me estaba ocurriendo, finalmente me quitaron la multa”, continúa Muñoz.

SIGUE EL DRAMA

Pero ahí no acabó su drama, porque las consecuencias fueron dolorosas.:

“Tuve que pactar con el propietario del piso abandonarlo cinco meses después. No me quedó más remedio que regresar a casa de mis padres. Aquello era el mundo al revés: después de haber conseguido independizarme, tenía que volver a ellos. Me dio un bajón de órdago...”, asegura.

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Noemi Muñoz, con los papeles de la denuncia / MIKI

Aunque se había librado de las sanción del Ayuntamiento, la vida de Muñoz cambió, y también su sensibilidad. Se sintió “solidaria” con quienes habían pasado por parecido calvario, y ahora es una de los 102 afectados que forman ACABA, la Asociación de Afectados por el Conflicto entre el Ayuntamiento de Barcelona y Airbnb. Pero no están sólo ellos: las cifras hablan de 5.077 usuarios de la plataforma de alquiler turístico que han sido sancionados en un período de dos años (2016 y 2017), de los que más de 2.500 habrían recibido multas por importes de 30.001 euros y otras 2.577 por importes de 60.0001 euros. 

“Es increíble que hayan ocurrido estas cosas, y que se haya permitido. Por eso estoy con ACABA, para luchar contra este tipo de injusticias”, concluye.