Ámsterdam es una de las ciudades europeas con más encanto. Sus calles repletas de bicicletas, los incontables canales, los encantadores mercados al aire libre, los museos llenos de historia y los pubs más animados son un conjunto de características que la hacen diferente a todo lo que hayamos podido ver. Pero sin duda uno de los rincones más turísticos que tiene la capital holandesa es el Barrio Rojo.

 

 

Las luces rojas iluminan los escaparates que exponen a las prostitutas, la venta de drogas también es algo que atrae a los turistas. Formado por tres distritos diferentes y famoso por su historia, su arquitectura y su vida cultural es uno de los barrios más liberalizados del mundo. El Ayuntamiento de Ámsterdam se ha cansado de que este, el Barrio Rojo, sea uno de los puntos neurálgicos de la ciudad.

 

UNA DECISIÓN ECONÓMICA

El consistorio ha descubierto que es más rentable atraer a clientes con alta capacidad adquisitiva en vez de turistas low cost. Consideran que estos últimos suelen provocar incidentes con las profesionales del sexo y no quieren que la prostitución siga siendo una atracción turística. 

Por eso, a partir del 1 de enero de 2020 las excursiones se limitarán hasta las 19:00 horas y los grupos no podrán estar formados por más de 15 personas. De esta manera evitarán que se produzcan aglomeraciones, ruido y molestias a los vecinos y a las trabajadoras. Aquellos que decidan hacer un tour tendrán que pagar un impuesto extraordinario.