La Rambla, uno de los centros neurálgicos del turismo en la ciudad de Barcelona / CR
La Rambla, uno de los centros neurálgicos del turismo en la ciudad de Barcelona / CR

El turismo en Barcelona recuperará en 2022 cerca del 70% de la actividad de 2019

Las grandes ciudades se normalizarán tras la pandemia, pero con más dificultad para los grandes hoteles que dependen de los visitantes extranjeros

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Manel Manchón
Periodista
Actualizado: 27/10/2021 08:42 h.

Barcelona se recupera, pero los hoteleros quieren ser muy prudentes. La pandemia ha afectado en mayor medida a las grandes ciudades, que dependen del flujo de turistas extranjeros. El llamado “turismo urbano”, pese a todo, ha alcanzado el 25% de la facturación de 2019, con el 40% de los hoteles todavía cerrados, según el presidente de Turismo de Barcelona, Eduard Torres.

La preocupación sobre el futuro del turismo en las grandes ciudades, como Barcelona, ha sido uno de los elementos centrales en la primera jornada del Future of Tourism World Summit, que se celebra entre este martes y miércoles en la Llotja de Mar. El sector hotelero entiende que las administraciones deben arropar un negocio que proporciona un gran porcentaje del PIB de la ciudad.

TURISMO DE NEGOCIOS

Con la premisa de que la pandemia debe suponer un cambio en el modelo, con una mayor atención a la sostenibilidad, el deseo de recuperar el terreno lo antes posible no entra entre las prioridades de los mayores expertos, que se refieren a la necesidad de mejorar la calidad del este turismo, con una atención más personalizada, y que puede lograrse gracias a la tecnología, al manejo de los datos de los turistas. Esa ha sido una de las propuestas de Torres.

La ministra Maroto, en primer término, junto a Jaume Collboni, Juan Verde, José Luis Bonet y Roger Torrent, en la cumbre mundial del turismo / MA

La ministra de Industria, Reyes Maroto, en la inauguración de la cónclave sobre el turismo / MA

Pero los números seguirán contando. Y la previsión es que Barcelona pueda alcanzar un porcentaje cercano al 70% de la actividad que logró en 2019. ¿Cómo se puede crecer? Con las herramientas que han caracterizado a la ciudad, como el turismo de negocio, vinculado a la programación de congresos especializados, y no tanto a través del turismo de ocio.

VOLATILIDAD DEL SECTOR

La voluntad de actuar cada vez más como un cirujano, transformando el turismo en experiencias personales y de carácter cultural, como señaló el propio presidente del Consejo de Cámaras de Comercio de España, José Luis Bonet, es ahora la reflexión que más repite el sector.

La jornada, en la cumbre mundial de turismo, abordó la situación del sector hotelero en tres grandes áreas de España: Barcelona, Tarragona y Canarias. Eduard Torres, como representante de Turismo de Barcelona; el presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Tarragona, Eduard Farriol, y el director de beCordial Hotels&Resort, de Canarias, Nicolás Villalobos, señalaron que la recuperación es un hecho, pero que hay demasiados factores que mantienen la volatilidad en el sector. Los hoteleros consideran que los fondos europeos serán la clave y que éstos no se han concedido en la cuantía necesaria, en comparación con otros países de Europa.

Bcn Future of Tourism World Summit en La Llotja / METRÓPOLI
Bcn Future of Tourism World Summit en La Llotja / METRÓPOLI

COYUNTURA EUROPEA

La queja tiene un mismo patrón: los destinos con una recepción menor de turistas extranjeros han aguantado, o se han recuperado mejor. Pero los que dependen de se flujo exterior, siguen en una situación delicada. Y en ese flanco están las ciudades, y, en concreto, Barcelona, una ciudad muy atractiva en el concierto europeo e internacional, pero que no se ha destacado en los últimos años por recibir un alto porcentaje de turismo “nacional” español.

Lo mismo ocurre en Tarragona, en las distintas comarcas, en función de esa dependencia. Farriol admitió que el sector ha sufrido más “con destinos de turismo internacional”.

En Canarias, ese flujo internacional se ha garantizado en los últimos meses, porque, como apuntó Villalobos, es el “único destino de sol y playa de invierno en Europa que ofrece seguridad a los turistas”. En septiembre y octubre se ha producido una ocupación hotelera de entre el 80% y el 90%, aunque se podría tratar de un efecto coyuntural, marcado por los deseos de muchos europeos de salir de sus países a la menor oportunidad que han tenido.

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