El 13 de enero de 2010, este lunes hace 10 años, el entonces alcalde de la ciudad Jordi Hereu anunció que Barcelona aspiraba a celebrar unos nuevos Juegos Olímpicos. Hereu, en plena caída de popularidad, puso sobre la mesa que la ciudad organizara los juegos de invierno de 2022. La candidatura debía llamarse Barcelona-Pirineus e incluir algunas estaciones de esquí de los Pirineos.

En aquella presentación, que cogió a más de uno por sorpresa, Hereu propuso que la capital catalana albergara las ceremonias de inauguración y clausura y algunos deportes, como patinaje, curling y hockey sobre hielo, en instalaciones ya existentes, como el Estadi Olímpic y el Palau Sant Jordi, y espacios de nueva creación. Mientras que planteó celebrar las pruebas de esquí o saltos en estaciones como La Masella o La Molina, indicó entonces Hereu. Diez años después, Barcelona no acogerá los Juegos Olímpicos de 2022, que tendrán lugar en Pekín, y aspira a ser la sede de las Olimpiadas de 2030, aunque sigue sin formalizar la candidatura.

EL FRACASO PERMANENTE DE MADRID

El exconcejal socialista y miembro del gobierno municipal en 2010, Francesc Narváez, recuerda que confluyeron tres cosas para el anuncio. "Habían pasado seis años del Fòrum de les Cultures y Barcelona necesitaba un acontecimiento importante. Se trabajaban varias ideas y finalmente se optó por unas olimpiadas". Otros aspectos que hicieron inclinarse por unos JJOO fueron "el fracaso permanente de Madrid" en intentar organizar unos juegos y la crisis que vivían algunas de las estaciones de esquí de los Pirineos. "Algunas acabaron en bancarrota y fueron compradas por la Generalitat", destaca Narváez en conversación con Metrópoli Abierta.

Cuando Hereu presentó la candidadatura, en enero de 2010, faltaba un año y cuatro meses para las elecciones municipales. En aquel acto, y en pequeño comité, Xavier Trias calificó el anuncio de Hereu de "locura". En mayo de 2011, los socialistas perdieron el gobierno de la ciudad a favor de Trias. Dos años después, en octubre de 2013, el alcalde convergente dijo que Barcelona renunciaba a presentar la candidatura para los juegos de 2022. En plena crisis económica, Trias subrayó que no se contaba con el "consenso político necesario" ni el aval del Comité Olímpico Internacional (COI), y dejó la puerta abierta a optar a los juegos de 2026. A finales de su mandato, la idea se reactivó.

AVAL DEL COI EN 2018

La llegada de Ada Colau a la alcaldía, en 2015, enfrió de nuevo la candidatura. Una de las primeras decisiones que tomó Colau fue cesar al exjugador de balonmano, Òscar Grau, como director de la candidatura Barcelona-Pirineus. El proyecto se dejó en vía muerta durante dos años. En marzo de 2017, la candidatura quedó oficialmente parada para 2026, al menos temporalmente, por la falta de acuerdo político y territorial. Meses después, las opciones de organizar los juegos se retomaron. Todas las administraciones implicadas -Ayuntamiento de Barcelona, Generalitat y Estado, principalmente- empezaron a remar en la misma dirección y en octubre de 2018, el COI avaló la candidatura de Barcelona-Pirineus.  

Gerard Figueras, en junio, durante un acto de la candidatura / EFE
Gerard Figueras, en junio, durante un acto de la candidatura / EFE

Oficialmente, la candidatura sigue sin presentarse, aunque el pasado mes de junio, el Secretario General de Deporte de la Generalitat y director del programa Barcelona-Pirineus 2030, Gerard Figueras, dio por hecho que la candidatura se formalizaría en otoño de 2019. Figueras precisó en aquel momento que se estaba "en la fase final de la elaboración del dossier" y que "un equipo técnico estaba evaluando, junto con el COI, las necesidades técnicas y logísticas".

CON LA MIRADA PUESTA EN 2030

Ahora, parece, que el proyecto se ha ralentizado. Fuentes de la candidatura explican que la candidatura se oficializará cuando esté listo el proyecto. "Los técnicos están trabajando con el COI, pero no hay una fecha concreta para la formalización". El pasado viernes, el COI informó que, además de Barcelona, las ciudades de Sapporo (Japón) y Salt Lake City (EEUU), habían mostrado su predisposición a organizar los Juegos Olímpicos de Invierno entre 2030 y 2038. Los JJOO de Invierno de 2026 se celebrarán en Milán-Cortina d’Ampezzo, en Italia.

En términos parecidos se expresa el Ayuntamiento de Barcelona. Fuentes municipales indican que no hay una fecha para la formalización de la candidatura y que se está elaborando el proyecto "a nivel técnico" y viendo "la viabilidad" de la propuesta. "Se está en una fase previa. Los juegos tienen que ser sostenibles en todos los aspectos, tanto desde el punto de vista del medio ambiente como económicamente". Las mismas fuentes recuerdan que en estos juegos hay implicadas varias administraciones: el Estado, la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y los distintos territorios en los que se pueden desarrollar. "Deberían ser unos juegos que tengan lugar en más de una zona territorial". La opción de que la candidatura se incline por otro año que no sea 2030 no está cerrada, al igual que tampoco se descarta la no presentación.

Según la Generalitat, los juegos podrían ser "transnacionales" y desarrollarse en Barcelona y su área metropolitana, en localidades del pirineo catalán y aragonés y en territorio francés, para las pruebas de salto de trampolín y de bobsleigh, competiciones para los que Cataluña no tiene instalaciones. El presupuesto operativo de los Juegos Olímpicos podría rondar los 1.300 millones de euros, de los que unos 900 los pagaría el COI y otros 400 deberián llegar de la venta de entradas, merchandising o patrocinios, subrayó en junio Figueras.

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