Los representantes del sindicato UGT en la Guàrdia Urbana opinan que la propuesta de disolución de la Unidad de Soporte Policial (USP), los antidisturbios de la policía local, es "maquillaje político", afirma el agente Juan Francisco Rodríguez en una entrevista con Metrópoli Abierta en la que también participan los guardias urbanos José Casas y Benito Grande. Los miembros de UGT también critican que Ada Colau "ataca más que defiende a la Guàrdia Urbana".

La disolución de la USP la llevaba Colau en su programa electoral. La intención de la alcaldesa es publicar en los próximos días un decreto de alcaldía con la disolución de la unidad, cuando solo quedan tres meses y medio para las elecciones. La USP, que fue la primera policía que llegó a la Rambla tras el atentado yihadista del 17 de agosto de 2017, será sustituida por otra que se llamará URPE (Unidad de Refuerzo a la Proximidad y Emergencias). Rodríguez precisa que "hemos conseguido que todos los agentes que nos encontramos en la unidad nos mantengamos en la nueva con el puesto de trabajo a extinguir".

CONTENTAR A TODO EL MUNDO

Además, "los agentes de la nueva unidad recibirán la misma formación, tendrán las mismas funciones -más alguna otra, como la protección del medio ambiente- y llevarán las mismas furgonetas. Simplemente, los uniformes serán más oscuros. Estamos ante un caso de maquillaje político", añade Rodríguez, para quien Colau se ha equivocado al afrontar una decisión técnica desde una perspectiva política. "Es un craso error. Estamos a final de mandato y quiere quedar bien con todo el mundo. Entiendo que es un fraude de ley".

Sobre la relación de la alcaldesa con los agentes, los representantes sindicales confirman que no ha sido buena a lo largo del mandato. "La imagen que tenemos es que no cuida a la Guàrdia Urbana. Nos ataca más que nos defiende. Tendría que defender más a sus agentes. Ella es la máxima responsable política de la policía local. Al no hacerlo, pierde el principio de autoridad”, dice Rodríguez.

FALTAN POLICÍAS

Desde UGT se defiende la necesidad de ampliar la plantilla de la Guàrdia Urbana. "Ahora hay 3.048 agentes y el cuerpo necesita un mínimo de 3.500", comenta Casas. Su compañero, Benito Grande, opina que el número de agentes de policía que debe tener Barcelona tiene que ir más allá del que marca el rátio por habitantes. “Barcelona es una ciudad turística. Cada año llegan más de ocho millones de visitantes. Se producen más delitos, hay más inseguridad. Habría que cambiar los criterios". En los próximos meses, unos 200 policías se jubilarán y está previsto que en junio se incorporen 146 guardias urbanos que ahora se encuentran en la escuela de policía de Mollet del Vallès.

"Las plazas de reposición de la Guàrdia Urbana vienen determinadas por los Presupuestos Generales del Estado para no superar un determinado techo de gasto". Sin embargo, el año pasado, una petición de UGT respaldada por el resto de sindicatos con representación en la mesa general del Ayuntamiento consiguió duplicar la tasa de reposición hasta llegar a 150 agentes. A esta oferta pública hay que añadir otra lograda en 2018 de 300 plazas a partir de una moción presentada por UGT y aprobada por la mesa general. "No es un logro del gobierno ni de Colau. Es de los sindicatos que obligaron a incrementar la tasa de reposicición", subraya Rodríguez. De las 300 plazas, 240 serán de nueva creación, y otras 60, procedentes de otras administraciones.

PREOCUPACIÓN POR LOS ACCIDENTES

Los policías dicen que el principal problema de Ciutat Vella son los narcopisos. “No es un tema que se pueda solucionar en un día”. También ven como muy preocupante el aumento de víctimas mortales de tráfico en la ciudad. “No bajan”. Reconocen, en cambio, que se han reducido las intervenciones por molestias en pisos turísticos. “Han ido claramente a menos”.

El representante de UGT y guardia urbano, Juan Francisco Rodríguez / HUGO FERNÁNDEZ
El representante de UGT y guardia urbano, Juan Francisco Rodríguez / HUGO FERNÁNDEZ

Sobre los manteros que hay en la ciudad, los representantes sindicales de la Guàrdia Urbana en UGT no dan un cifra. Hace unos días, el candidato del PP a la alcaldía, Josep Bou, aseguraba que, en algunos momentos del año, se llegaba a los 2.000. “No sabemos cuántos hay, pero son muchos. En ocasiones, está lleno desde el paseo de Colom hasta la Barceloneta”, recuerda Casas. Preguntados sobre sí hay permisividad, responden "que se podría intervenir de manera más directa. “Se puede acabar produciendo un grave problema de orden público. Las Ordenanzas municipales prohiben el top manta en la calle. También hay actuaciones tipificadas en el Código Penal”, comenta Rodríguez, en referencia a la falsificación de productos.

CÁMARAS Y PISTOLAS TASER

Esta semana, los sindicatos policiales se han apuntado un tanto al conseguir que la Guàrdia Urbana incopore cámaras unipersonales para los agentes, que deben servir para que los policías tengan una mayor seguridad jurídica ante posibles denuncias falsas. Los agentes citan un estudio de la Universidad de Cambridge que aseguran que dice que las cámaras reducen un 93% las falsas denuncias contra policías. Por ahora, la iniciativa solo se ha materializado en una prueba piloto con 12 aparatos, pero UGT espera que las cámaras acaben llegando a toda la plantilla.

Las cámaras eran una reivindicación sindical desde hacía años, al igual que poder disponer de pistolas Taser, armas eléctricas que descargan 50.000 voltios y paralizan a la persona que recibe el disparo, pero por ahora el gobierno de Colau no quiere ni oír hablar de ello.  Para los policías, las Taser ayudarían a resolver situaciones en la calle que resultan complicadas de afrontar con una porra -"la defensa", para los policias-, como peleas con cuchillos o machetes, y evitar así tener que desfundar el arma reglamentaria. “Se pueden producir accidentes. Usar una pistola en una galería de tiro no es lo mismo que en la calle. El uso del arma de fuego tiene que ser congruente, oportuno y proporcional”.

UN BUEN CONVENIO

Finalmente, UGT se congratula del último convenio laboral firmado entre los sindicatos -también CCOO y SAPOL- y el Ayuntamiento de Barcelona. "El poder adquisitivo ha subido de manera lineal a todos los funcionarios cerca de un 15%", asegura Casas. El pacto ha comportado mejoras concretas para la plantilla de la Guàrdia Urbana. Por ejemplo, el plus de nocturnidad se sitúa ahora entre los 307 y 385 euros mensuales y entre 5 o 12 días festivos anuales adicionales, y la hora extra se paga entre 23 y 27 euros por hora. Desde UGT se afirma que los agentes no han perdido el derecho a la formación física, que se sigue realizando con normalidad.