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La policía ha tomado por segunda vez en menos de un año el barrio del Raval de Barcelona. ¿El motivo? La droga, otra vez. 1.000 agentes de los Mossos d'Esquadra, Policía Nacional y Guardia Urbana han puesto en marcha un operativo policial digno de película este jueves pasadas las cuatro de la tarde. Hasta un helicóptero de la policía catalana ha acompañado el operativo. El objetivo: desmantelar un supuesto clan de traficantes paquistaníes dedicados a la venta de heroína y otras sustancias estupefacientes. 

La operación policial, bautizada como Suricata, se ha saldado con la detención de 50 personas. Durante toda la tarde, los agentes han registrado 35 viviendas, almacenes y locales, en los que se ha intervenido heroína, cocaína, drogas sintéticas, dinero en efectivo y armas blancas, según ha explicado el jefe de los Mossos d'Esquadra de Ciutat Vella, Antoni Sànchez, a los medios de comunicación.

DROGA INCAUTADA

El despliegue policial ha acabado con la incautación de 2 kilogramos de cocaína, 3 de heroína y 2.180 pastillas, de las que no ha trascendido la tipología. La droga incautada no destaca a nivel cuantitativo si se compara con otras operaciones policiales. Por ejemplo, el pasado mayo la Policía Nacional intervino más de 5.000 kilos de cocaína en diversos contenedores del Puerto de Barcelona durante la operación Livorno.

En esta ocasión, el operativo ha sido similar a la operación Bacar, desplegada en octubre de 2018 en diversas zonas de Barcelona, con especial atención a los barrios de Ciutat Vella. Si el año pasado el blanco de la policía fue la mafia dominicana, supuestamente erradicada, ahora ha sido el turno de los paquistaníes.

RED DE 'PAKIS'

El dispositivo de este jueves ha servido para dar un doble toque de atención. Por un lado a los vecinos, cada vez más preocupados por el tráfico de drogas y las escenas de violencia asociadas a la misma. Y por otro a los propios traficantes, que actuaban con impunidad en el centro de la ciudad.

La investigación, iniciada hace más de un año, se ha centrado en desmantelar una red de traficantes de origen paquistaní, dedicada históricamente a la venta ambulante de bebidas, pero que en los últimos meses había intensificado la venta de droga. Son los conocidos popularmente como lateros, que hacían su particular agosto con la droga tras tomar el relevo al clan dominicano, desmantelado durante la operación Bacar. Los paquistaníes centraban la venta en la zona del paseo marítimo y en otros lugares de Ciutat Vella. Siempre cerca del ocio nocturno, siempre cerca de los turistas. Pero también proveían heroína a toxicómanos que, según los vecinos de Ciutat Vella, han resurgido en los últimos años.

DE LOS NARCOPISOS A LOS LATEROS

Durante el dispositivo, tanto los responsables de los Mossos, Guardia Urbana como Policía Nacional han atendido a los medios para explicar el operativo. También ha asistido el conseller de Interior, Miquel Buch, que durante la campaña electoral recibió duras críticas de la alcaldesa Ada Colau por abandonar la vigilancia de Barcelona. Según él, la operación permitirá "mejorar la convivencia" en el Raval y en Barcelona.

Por su parte, el jefe de los Mossos en Ciutat Vella ha destacado que la venta de drogas de los lateros coincide en el tiempo con la progresiva desaparición de los narcopisos, regentados por el clan dominicano. En este sentido, ha recordado que desde 2017 se han desmantelado 182 narcopisos en Barcelona y se han llevado a cabo 245 detenciones. Según él, este fenómeno ha pasado a "mejor vida" y ya es "residual".

"SIEMPRE HAY MERCADO" PARA LA DROGA

En la misma línea, el jefe de la Guardia Urbana en Ciutat Vella, Benito Granados, ha coincido en dar por "acabados" a los narcopisos. El testimonio lo recogieron los lateros, red en la que se ha centrado ahora la policía. Sin embargo, él mismo ha admitido que para la droga "siempre hay mercado". 

En la operación de este jueves también han participado agentes de la Policía Nacional, en tanto que buena parte de los detenidos son extranjeros. A su vez, la Policía Nacional ha colaborado con la Europol por la dimensión internacional de la organización, según ha destacado el comisario jefe de la Ucrif en Cataluña, Emilio de la Calle.

"Hemos sumado esfuerzos para tratar de garantizar la seguridad de la ciudad de Barcelona. Seguiremos cooperando y colaborando con los Mossos y la Urbana. Que no les quepa duda de que va a seguir siendo así, porque la Policía siempre da un paso al frente para defender la seguridad en esta ciudad", ha resaltado de la Calle.

El mando de la Policía Nacional ha añadido que en esta operación el cuerpo ha desarrollado un papel específico sobre la situación de los detenidos para comprobar si tienen los permisos de residencia en regla, ya que la mayoría son de origen pakistaní.