Le llaman El Cubano y su rostro circula por todos los grupos de Whatsapp de los 10.523 taxistas del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). JA.P, nacionalidad española, llegó a Barcelona hace unos años procedente de Cuba. Desde hace al menos un año, este hombre, que ronda la cincuentena, se dedica a estafar y robar a taxistas. Al menos una decena de conductores han sido sus víctimas. Siete de ellos relatan a Metrópoli Abierta cómo engaña a los conductores y, en ocasiones, les asalta cuchillo en mano.

Hace unos meses, el tipo se subió al taxi de Emilio José de la Torre (59 años) en la Estació de França. El viaje, de unos tres kilómetros,  discurrió por el Raval hasta que el cliente pidió parar, después de alterar el recorrido inicial. De repente, dijo que había llegado a su destino, bajó y salió sin abonar el viaje. La primera vez le estafó siete euros. La segunda, 15. Ya no habrá una tercera, puesto que como De la Torre, la mayoría de taxistas, excepto los más novatos, conocen su aspecto. En caso de verle, rechazan llevarle.

POCAS DENUNCIAS

De La torre no denunció. Tampoco lo hicieron la mayoría de taxistas estafados, que evitan perder el tiempo que conlleva ir a la comisaría y tramitar la queja. "No vale la pena", dice De la Torre, "decepcionado" con la policía. "Parece que tengas que tomarte la justicia por tu cuenta. Este hombre sabe que no podemos hacerlo", explica resignado el conductor, que describe a un hombre alto, corpulento y "bien vestido".

A Carles Palas, El Cubano le puso un cuchillo en el cuello, tras pedirle reiteradamente 50 euros. Palas llamó a la policía pero nadie acudió ni respondió para tomarle declaración. Tampoco denunció. Una pérdida de tiempo, dice. Cuando no estafa, el individuo lleva a los conductores por estrechas callejuelas donde atraca a sus víctimas. El ladrón suele coger taxis en el centro de Barcelona para dirigirse al Raval. 

En otras ocasiones, el estafador hace carreras largas, hasta municipios de El Maresme como El Masnou. Una vez allí, argumenta que no tiene dinero y que un familiar se lo dará en ese lugar. A veces pide dinero al propio taxista y trata de convencerle que regresará en unos minutos con el importe de la carrera más una propina para recompensar su amabilidad. Algunos conductores han caído en la trampa y han perdido 50 euros. 

PÉRDIDA DE TIEMPO Y DINERO

Los taxistas asalariados, aquellos que no tienen licencia propia y trabajan para alguien, nunca denuncian. Si dedican dos horas a ir a la comisaría, son dos horas menos de trabajo. Sí denunció Luís, autónomo, una de las últimas víctimas de este ladrón. Un día, en las faldas de la montaña de Montjuïc, sobre las 20 horas, JA.P, sentado detrás, le puso una mano en el hombro ."Me dijo que lo sentía mucho pero que me estaba robando", explica. 

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Imagen de ladrones distribuida entre los taxistas.

Luis le dió 50 euros que intentó recuperar de inmediato tan pronto su atracador bajó del coche. Se enzarzaron en una pelea en la calle, en la que el taxista resultó herido en el pómulo, y el ladrón consiguió huir con el dinero. Los Mossos d'Esquadra le localizaron y el conductor denunció al hombre por robo, intimidación y agresión. En marzo, Luis declarará en el juicio.

El portavoz de Élite Taxi en Barcelona, Olivier Contel, insiste en una de las reivindicaciones para reforzar la seguridad en los taxis: la instalación de cámaras en los vehículos y una mejora del dispositivo de seguridad que conecta los coche con el número de emergencias 112. Contel alerta sobre el incremento de la agresividad de los atracadores. Cada vez es más frecuente el uso de armas blancas.

LA BRONCA DE UN PAISANO

El septiembre pasado, el ladrón más conocido entre los taxistas de Barcelona se puso a llorar en el taxi de Víctor Manuel López, también de origen cubano. Cuando le pidió que parara, el conductor de 36 años lo detectó al instante. Se puso a su lado, con la ventanilla bajada unos centímetros, y le reprochó su actitud. "Empecé a hablarle, de cubano a cubano. Me dijo que no tenía dinero y le contesté que se buscara un trabajo digno, y que era tonto, que todo el mundo le conocía y estaba marcado". comenta López. El Cubano le prometió que no volvería a estafar o robar, pero a los pocos días el conductor escuchó que havía vuelto a actuar.

David Iborra asegura que el hombre vive en el centro, con su madre. En una ocasión, la mujer le pagó 50 euros, 20 más de lo que su hijo le debía, después que el taxista intentara en varias ocasiones recuperar sin éxito el dinero estafado. Iborra señala que JA.P consume drogas y necesita continuamente efectivo para comprarlas. Con Ascensión Rodríguez (61 años), cambió de estrategia y dijo que su suegra le pagaría la carrera. Nunca regresó al vehículo.

ANTIGUO VENDEDOR DE PUROS

Un taxista que pide anonimato y que le conoce de charlar algunas veces cuenta que el hombre se dedicaba hace años a vender puros cubanos de alta calidad que hacía traer de Cuba. Los distribuía entre directivos del F.C.Barcelona y también en un club de tenis de la ciudad. El mismo conductor lo había acercado a estos lugares para hacer los encargos. "Le gustan mucho las fiestas, imagino que debe necesitar dinero", observa el empleado.

Cristian, víctima de la estafa de este hombre hace dos años, quita hierro a la actitud delictiva de El Cubano. "En los taxis hay atracos como puede ocurrir en bares, farmacias, etc. He perdido más dinero limpiando la suciedad de jóvenes borrachos que no saben comportarse", explica.

En los vehículos de los trabajadores de l'Institut Metropolità del Taxi actúan también un grupo de jóvenes de origen dominicano que siempre se dirigen a Santa Coloma de Gramanet. Al llegar, un grupo atraca al conductor y a los clientes con armas blancas. Al taxista De la Torre otro atracador le robó la cartera tras ponerle el cuchillo en la garganta el pasado 13 de diciembre.