Un año de prisión y dos años sin poder acceder al metro de Barcelona. Esa es la condena que ha caído sobre un grafitero acusado de pintar un tren de la línea 2 de metro el 11 de junio de 2017. El titular del juzgado penal número 27 de Barcelona ha dictado una sentencia en la que también obliga al acusado a pagar los 795,96 euros en que TMB ha cifrado el coste de la limpieza y reposición de materiales.

La sentencia considera que el acusado ha realizado un "delito agravado de daños" en el vagón de un tren de la serie 9000, que se encontraba en cola de maniobras en Paral·lel. De esta manera, TMB ha conseguido que la justicia le dé la razón en una de las reivindicaciones de los operadores ferroviarios para frenar los actos vandálicos contra las flotas de trenes, que se aplique a los responsables el delito de daños previsto en el Código Penal.

VANDALISMO GRAFITERO

Desde TMB, que reconoce su fracaso contra el incivismo califican como "insoportable" el impacto económico y social que sufren por el vandalismo grafitero. Renfe ha cifrado en más de 10 millones de euros el coste anual de la limpieza de sus trenes por culpa de las pintadas callejeras. En Barcelona, actualmente hay más de 30 grupos de grafiteros que actúan en el suburbano de la ciudad.

La sentencia se ha dictado en conformidad de las partes, por lo que es firme. La pena de cárcel ha quedado suspendida, por lo que el acusado no entrará en prisión, aunque si cometiera otro delito se le sumarían las dos condenas. Se trata de la segunda condena de cárcel para un grafitero por pintar en el metro.

El juez considera demostrado que el grafitero pintó murales, junto a otra persona no identificada, en el frontal y dos laterales de un vagón del tren de la serie 9000, que circulaba por la L2 del metro.