Desde principios de la semana pasada, agentes de la Guàrdia Urbana y de los Mossos d'Esquadra han empezado a realizar redadas para atajar el problema del top manta en el centro de Barcelona. Tras meses de impunidad, los policías tratan de disuadir a los vendedores ambulantes de ejercer su negocio mediante operaciones especiales.

Martes, jueves y sábado de la semana pasada, los agentes actuaron en el centro de Barcelona con distinto resultado. Mientras que el martes requisaron 915 artículos, mientras que el sábado, el botín policial fue de 4.100 productos que se vendían. En cambio, el jueves, no confiscaron nada. El motivo es que antes de que los agentes llegaran a la zona, los vendedores ambulantes abandonaron el lugar.

CHIVATAZO

Este miércoles ha vuelto a ocurrir lo mismo. Agentes de la Guàrdia Urbana y de los Mossos d'Esquadra han preparado un operativo especial que tenía por objetivo intervenir en las zonas de Colón, primero, y plaza Catalunya, después. Pero cuando se encontraban de camino, una patrulla de incógnito que vigilaba la zona ha avisado que los manteros estaban recogiendo los objetos que vendían y que se marchaban del lugar tras hablar con dos mujeres.

Los agentes han cambiado entonces su dirección y han decidido dirigirse a plaza Catalunya, con el objetivo de intervenir en el intercambiador subterráneo de las estaciones de tren y de metro. Pero, otra vez, los vendedores ambulantes han recogido sus artículos y se han ido después de que otras dos mujeres se dirigieran a ellos. En ese momento, una patrulla de incógnito que vigilaba la zona, se ha dirigido a las dos mujeres que han avisado a los manteros y les han pedido que se identificaran, a lo que ellas han respondido, según agentes que han participado en el dispositivo, que eran asistentes sociales del Ayuntamiento que realizan un trabajo psicosocial con los vendedores ambulantes.

VERSIÓN MUNICIPAL

Fuentes del Ayuntamiento consultadas al respecto se han mostrado extrañadas por los hechos y han expresado que no tenían “conocimiento” de ello. “Desde el Ayuntamiento no se avisa a nadie para tapar un acto delictivo”, han asegurado las mismas fuentes, que han añadido: “Nos gustaría saber el nombre y los apellidos de las personas que han realizado el presunto chivatazo para actuar en consecuencia”.

DOBLE JUEGO

Los agentes que han participado en la operación se han sentido engañados y desanimados, según ha declarado a este medio un miembro del dispositivo. Eugenio Zambrano, portavoz del sindicato CSIF en el Ayuntamiento, ha explicado a Metrópoli Abierta que se trata de una “vergüenza” porque mientras la alcaldesa Colau y su equipo de gobierno anuncian que quieren acabar con esta práctica ilegal, están obstruyendo a la justicia al avisar a los manteros de las actuaciones, lo cual ha señalado que podría ser denunciable por obstrucción a la justicia, según su versión.

Zambrano ha denunciado a este medio el doble juego que realiza el Ayuntamiento, según su versión, por un lado criticando la venta ambulante, pero por otra avisándoles de las actuaciones policiales para evitar el éxito de las mismas.