La plaza de Folch i Torres, en el barrio del Raval, se ha convertido en un punto caliente de la delincuencia de Barcelona. Los robos, el consumo y el tráfico de drogas y las peleas son corrientes. El pasado 27 de julio, sin ir más lejos, un hombre de 44 años murió tras ser apuñalado tras pelearse con otra persona. También es habitual la presencia policial. En ocasiones, incluso, los agentes se las tienen que ingeniar para encontrar armas y drogas que los delincuentes esconden en el espacio público.

Este pasado martes, agentes de la Guardia Urbana decomisaron cuatro armas blancas en la plaza de Folch i Torres, un lugar con dos centros educativos y un casal de niños. Los policías encontraron un cuchillo de grandes dimensiones escondido en un árbol, ldos puñales más cortos estaban enterrados, y una navaja, que llevaba una persona.

PROLIFERACIÓN DE ARMAS

Los guardias urbanos cachearon a los individuos que, según ha trascendido, eran de nacionalidad colombiana, marroquí y dominicana. En la actuación policial no se produjeron detenidos y las armas estaban enterradas, según el Ayuntamiento.

Tal como explicó este medio hace unas semanas, los cuerpos de seguridad que actúan en Barcelona están muy preocupados por el importante crecimiento de armas, principalmente blancas, que se mueven por las calles de la ciudad. La mayoría de armas que se decomisan son navajas y cuchillos de distintos tamaños y tipologías entre las que figuran algunas armas prohibidas, según el catálogo de la Guardia Civil.

PELEAS Y ROBOS CON VIOLENCIA

La situación es muy preocupante", dice un agente de los Mossos con una amplia experiencia. El número de homicidios en Barcelona --16 en lo que va de año-- es muy grave, pero todavía lo es más el aumento del número de armas y el incremento de peleas en la vía pública y de robos con violencia e intimidación, 1.900 más que en Madrid, según el último balance del Ministerio del Interior.

Dos cuchillos junto al lugar donde se habían enterrado
Dos cuchillos junto al lugar donde se habían enterrado 

En ocasiones, subraya el agente, que la persona fallezca o, simplemente, resulte herida o sin daño alguno es cuestión de suerte, "de un detalle". Un ejemplo, explica, podría ser la desgraciada muerte de la joven de 26 años apuñalada en el Port Olímpic a principios de septiembre. 

El pasado agosto, Metrópoli Abierta ya publicó una relación de lugares surrealistas de Ciutat Vella en los que ladrones y traficantes escoden armas y drogas. Algunos de los rincones elegidos se encuentran en la calle de Lancaster, el baluarte del Migdia o la muralla de Mar.