Las diferencias entre la plantilla de la Guàrdia Urbana y Ada Colau, lejos de menguar, se ha incrementado a raíz del caso de la muerte de la perra Sota por el disparo de un agente. El Sindicato de Agentes de la Policía Local (SAPOL) ha acusado a la alcaldesa de "ambigua" y de "dejar tirada una vez más a la Guàrdia Urbana". En una dura carta a la primera edil de la ciudad, el secretario general de SAPOL, Manel García, reprocha a Colau que cambiara su punto de vista sobre el caso por "presión de las redes sociales", lo que ha provocado "el máximo malestar de la plantilla".

SAPOL, el sindicato mayoritario en la Guàrdia Urbana con unos 1.500 afiliados, recuerda que en un primer momento Colau dijo que el agente actuó "en defensa propia", pero que tras las concentraciones de los animalistas, algunas de las cuales acabaron con actos vandálicos y cortes de tráfico, "se volvió a manifestar con su habitual ambigüedad, generando la duda en torno a la intervención policial" y provocando un "efecto multiplicador de la agresiones y manifestaciones exacerbadas en todos los ámbitos contra la Guàrdia Urbana". 

CÁMARAS UNIPERSONALES

El sindicato policial se muestra especialmente crítico con la petición de testigos lanzada por el gobierno de Colau. Según SAPOL, de esta manera se está "dando crédito a las personas que en las redes sociales se esconden detrás del anonimato" y se desacredita la labor transparente y pública de la Guàrdia Urbana "generando una manipulada y desalentadora imagen del cuerpo entre la ciudadanía". En la carta, García critica la negativa del gobierno de Colau de dotar a los agentes de cámaras unipersales, lo que hubiera evitado cualquier tipo de controversia en la muerte de Sota.

Según García, el agente que disparó a la perra, en una "intervención correcta, en defensa propia y ajustada a derecho", y su familia están siendo objeto de todo tipo de insultos y calumnias, e incluso han recibido amenazas de muerte a través de las redes sociales. El sindicato considera que también se está incitando al odio y a la agresión de las patrullas de la Guàrdia Urbana, y denuncia que se han producido asedios en las comisarías.

García acaba la carta diciendo a la alcaldesa que les consta que llamó al agente para darle ánimos y ofreciéndole su colaboración para lo que necesite. SAPOL opina que Colau, además de preocuparse por la integridad física y psíquica del policía, debe rectificar sus declaraciones de solicitud de testigos "porque con ella únicamente ha alentado un movimiento injustificadamente violento y ha generado la duda en una actuación desagradable, pero completamente ajustada a la proporcionalidad y al derecho".