El veto a los agentes de la Guàrdia Urbana a las cámaras de TMB sigue trayendo cola. Tras reconocer el jefe de la policía local, Evelio Vázquez, que se produjo un incidente a mediados de diciembre que acabó con la expulsión de un agente de la sala de control de la empresa de transportes, este viernes Ada Colau y el PSC han protagonizado un nuevo rifirrafe en el pleno municipal.

Como el jefe de los urbanos, la alcaldesa ha reconocido el incidente. Colau ha dicho que el 16 de diciembre se produjo un "hecho aislado", fruto de "un malentendido", en la sala de control de TMB de la Sagrera, donde se encuentran las cámaras de vigilancia, y que la policía local utiliza sobre todo para vigilar la presencia de los vendedores del top manta en el metro.

Ese día, los agentes entraron sin avisar a TMB en las instalaciones del suburbano --algo que sí que se hace habitualmente-- en un dispositivo para identificar y detener a un vendedor del top manta que había herido gravemente a un policía en la plaza de Catalunya. La actuación policial no gustó a TMB, que acabó expulsando al urbano que vigilaba las cámaras. Desde entonces, los agentes tenían vetado el acceso a las cámaras.

Fuentes policiales han confirmado a Metrópoli Abierta que, desde este semana, ya pueden volver a acceder a la sala de control de TMB. Así lo dijo este jueves el jefe de la Guàrdia Urbana. Pero a diferencia de lo que se hacia antes, en que la presencia de la Guàrdia Urbana era casi diaria en un doble turno, ahora la policía local sólo podrá entrar cuado haya dispositivos concretos contra el top manta y mientras duren las citadas operaciones. Este viernes estaba previsto que fuera así en un dispositivo conjunto de Guàrdia Urbana y mossos contra el top manta.

GRAVE DESPLANTE

La concejal socialista, Montserrat Ballarín, ha calificado de "muy grave" la prohibición a la Guàrdia Urbana de acceder a las cámaras de TMB este último mes. Ballarín opina que ha sido "un nuevo desplante" de Colau hacia los agentes y "un impedimento" en su trabajo contra el top manta. El PSC fue quien destapó el caso hace una semana en la comisión municipal de Presidencia.

Colau ha acusado al PSC de "magníficar" el incidente y ha reiterado que los agentes de la Guàrdia Urbana no tienen que estar de manera permanente en la sala de control de TMB, sino únicamente "cuando se montan dispositivos concretos" contra la venda ambulante no autorizada. La primera edil ha recordado que son los Mossos d'Esquadra y no la Guàrdia Urbana quienes tienen las competencias de seguridad en el metro.

La vigilancia de las cámaras de TMB por parte de la Guàrdia Urbana permite un mayor control del top manta y más coordinación entre los agentes de calle y los que operan en el metro para conocer por dónde entran y salen los vendedores y dónde se sitúan.